La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial está ayudando a sostener el crecimiento mundial cerca del 3%, dijo Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, al abrir las reuniones del organismo y el Banco Mundial en Bangkok.
La funcionaria añadió que varias economías asiáticas se están beneficiando porque participan en la provisión del hardware necesario para ese despliegue. En paralelo, advirtió que la misma tecnología puede alterar el empleo, la educación y la recaudación fiscal.
Asia capta parte del gasto en infraestructura
Georgieva sostuvo que la inversión en inteligencia artificial ya produce un choque de demanda en Asia. Sin embargo, no precisó en su intervención un efecto regional cuantificado para las economías avanzadas o emergentes de esa zona.
La directora del FMI explicó que el beneficio depende de dónde se ubique cada país dentro de la cadena de suministro de la IA. En ese contexto mencionó a Estados Unidos, China e India como productores importantes, y señaló que numerosas empresas que construyen la infraestructura necesaria están en Asia, incluyendo Tailandia.
La lectura del organismo no se limita al software o a los modelos de IA. El gasto también abarca equipos y capacidad física, por lo que las economías que abastecen esos componentes pueden captar una parte del impulso.
El organismo advierte por el empleo y la brecha entre países
En julio, el FMI proyectó un crecimiento global del 3% para 2026. Georgieva afirmó que la inversión en IA ayuda a mantener la economía en torno a ese ritmo, y recordó que el organismo tenía previsto publicar una actualización de sus perspectivas el martes siguiente a su intervención.
La directora gerente describió la IA como un «tsunami de movimiento lento» y advirtió que sus efectos podrían alcanzar el empleo, el crecimiento, la educación y la forma en que los gobiernos recaudan impuestos.
El FMI estima que, con el tiempo, la inteligencia artificial podría potenciar, degradar o eliminar el 40% de los empleos. Esa cifra combina resultados distintos: algunas tareas pueden mejorar con herramientas de IA, mientras otras perderían valor o desaparecerían.
Georgieva también dijo que un estudio inicial halló que el 10% de los empleos en Estados Unidos ya requería habilidades relacionadas con la inteligencia artificial, y añadió que bajaban los trabajos rutinarios y repetitivos mientras crecían empleos de bajos salarios en la construcción y los centros de datos.
Durante el mismo encuentro, Ajay Banga, presidente del Banco Mundial, dijo que la institución busca aprovechar la llamada «pequeña IA», una propuesta que no depende de modelos de lenguaje de gran escala. Por su parte, el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, alertó sobre el riesgo para el primer empleo y sobre una posible nueva divergencia entre economías avanzadas y en desarrollo.


