El Banco Central de Venezuela (BCV) implementó un plan enfocado en contener la brecha cambiaria mediante la absorción de liquidez, una estrategia descrita por el economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, como una «dieta extrema» que únicamente podrá sostenerse si se acompaña de una estricta disciplina fiscal.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 954,68 Bs y la tasa oficial del BCV en 848,55 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

El impacto de la absorción de liquidez

El propósito fundamental detrás de estas decisiones monetarias consiste en retirar drásticamente la liquidez en bolívares de la economía. Frente a una inminente inyección de recursos por concepto de gasto público y una oferta de divisas cada vez más restringida, el organismo emisor busca cerrar el paso a los excedentes de moneda nacional para impedir que presionen el mercado cambiario paralelo. De esta manera, se ha logrado contener la brecha cambiaria en su punto más bajo en lo que va de año.

Sin embargo, el analista advierte que el verdadero desafío de esta política radica en su sostenibilidad temporal. Tal como señaló en su cuenta en X, una restricción tan fuerte funciona únicamente mientras se mantenga la disciplina necesaria.

El peso del desempeño fiscal del Estado

La mayor carga de esta estrategia recae directamente sobre el desempeño fiscal del Estado. El panorama económico se torna complejo debido a la proximidad del último trimestre del año, un período caracterizado históricamente por una alta presión estacional de gasto. A esto se suman las enormes exigencias de recursos orientadas a las labores de reconstrucción tras los recientes terremotos que afectaron al país.

Para fundamentar su postura, el especialista recordó un estudio económico publicado en 1995 por los investigadores Calvo, Reinhart y Végh. Dicho análisis, basado en las experiencias inflacionarias de Brasil, Chile y Colombia, demostró que si una devaluación del tipo de cambio oficial carece de reformas estructurales en la política fiscal, la estabilidad obtenida resulta efímera. Como consecuencia directa, el ajuste termina pagándose con brotes severos de inflación o con una elevación desmedida de las tasas de interés reales.