Un análisis difundido por la MIT Review advierte sobre las posibles consecuencias económicas si la denominada burbuja de la inteligencia artificial llega a estallar. Según las proyecciones basadas en gastos confirmados, las empresas tecnológicas conocidas como hyperscalers destinarán cerca de 1.1 billones de dólares en centros de datos hasta 2027, una apuesta que genera creciente preocupación en los mercados globales.
El desafío matemático de la productividad
Jessica Wachter, profesora de finanzas de la Universidad de Pensilvania y ex economista jefe de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, calculó junto a un coautor que la productividad de los gigantes tecnológicos debe aumentar significativamente para llegar al punto de equilibrio hacia el año 2030.
Dicho cálculo contempla el costo de capital, una tasa de retorno del 15% y la depreciación de los activos tecnológicos. De no alcanzarse este crecimiento en los plazos previstos, los especialistas califican el despliegue actual como una de las asignaciones de capital más desproporcionadas de la historia económica reciente.
El impacto del endeudamiento y el crédito privado
Por otro lado, proyecciones de entidades financieras señalan que los operadores de infraestructura financiarán más de la mitad de sus planes de gasto mediante capital externo. Un ejemplo de la complejidad de estos mecanismos se observa en transacciones donde porciones de centros de datos son transferidas a firmas de crédito privado.
Especialistas en economía advierten que este tipo de deudas y exposiciones financieras terminan canalizándose a través de fondos de pensiones y vehículos de inversión colectiva, conectando de manera indirecta el riesgo tecnológico con los ahorros de jubilación de millones de ciudadanos.
