Corea del Sur activó su mayor apuesta tecnológica coordinada tras reunir al dirigente surcoreano Lee Jae Myung con los líderes de las dos mayores empresas de memoria del mundo, a quienes llamó “héroes nacionales” en una iniciativa que describió como una cuestión de “supervivencia”.

El plan, anunciado como la mayor inversión tecnológica coordinada de la historia del país, asciende a al menos 1.350 billones de wones, unos 880.000 millones de dólares, y combina semiconductores con infraestructura para inteligencia artificial.

Semiconductores y centros de datos, en el centro del plan

De acuerdo con el anuncio recogido por Bloomberg, Samsung y SK Group construirán dos fábricas de chips cada una en el suroeste del país. Además, otras empresas, con Naver a la cabeza, levantarán 8,4 gigavatios de capacidad de centros de datos antes de 2029.

Corea del Sur produce la mayor parte de la memoria RAM y HBM del planeta. SK Hynix es el principal proveedor de chips HBM para NVIDIA, y Samsung ocupa el segundo lugar, en un contexto en el que la memoria se ha convertido en el cuello de botella de la expansión de la IA.

El texto señala que Google, Amazon, Meta y Microsoft han anunciado más de 700.000 millones de dólares en capex para 2026, mientras que Apple y Microsoft ya han comunicado subidas de precios de sus dispositivos por el encarecimiento de estos componentes.

Un plan con peso político y dudas en el mercado

La iniciativa también tiene una lectura interna. La aprobación de Lee ha caído a su nivel más bajo desde que asumió el cargo hace un año, presionado por la economía, el won débil y la vivienda. Ubicar las nuevas fábricas en el suroeste responde, además, a una agenda de redistribución territorial que él ha defendido durante la campaña.

El anuncio no convenció del todo a los inversores. Samsung cayó cerca de un 5% el día del evento y SK Hynix bajó 1,7%, en medio del temor a una posible sobreoferta si la demanda de chips de IA se enfría antes de que las plantas entren en operación.

A eso se suman los retos materiales del sector: levantar fábricas de última generación exige grandes cantidades de agua, electricidad y talento, insumos que el gobierno ha prometido apoyar, aunque sin explicar todavía cómo.

La apuesta no surge de la nada. En 2021, Corea del Sur presentó un plan de 450.000 millones para semiconductores, y en 2023 anunció otro de 400.000 millones que también incluía vehículos eléctricos y biotecnología. La novedad ahora es la urgencia que impone el auge de la IA y la competencia global, con Japón, China y Estados Unidos moviendo fichas para atraer o blindar la producción de chips.