Los gremios empresariales de Barinas alertan que la reactivación en hidrocarburos avanza con lentitud, al tiempo que los cortes de electricidad prolongados están colapsando el comercio local y provocando el cierre de negocios que dependen de la cadena de frío.
La promesa petrolera choca con fallas de servicio
Víctor Morales, dirigente empresarial, señaló que en el estado Barinas existe un proyecto de la empresa colombiana Colven Bussines, que ha reactivado algunos pozos como parte de una prestación de servicios a la administración del país. Según explicó, la operación consiste en una transacción en la que la empresa presta el servicio y el Estado venezolano paga a través de crudo.
Morales indicó además que, tras el doblete sísmico que sacudió al país el 24 de junio, los proyectos restantes de reactivación de pozos por parte de Petróleos de Venezuela S.A. quedaron paralizados y se acumularon deudas con contratistas.
También afirmó que hay dos pozos que buscan reactivarse, aunque advirtió que recuperar operaciones después de una paralización resulta difícil. Añadió que la multinacional Shell obtuvo una concesión para la explotación de gas entre Barinas y Apure, pero todavía no hay información sobre avances.
La crisis eléctrica agrava el cierre de negocios
El dirigente empresarial sostuvo que la crisis eléctrica está afectando también a los sectores comercial y agropecuario. Dijo que en la entidad se registran ocho horas diarias de racionamiento energético, además de otra cantidad no determinada de apagones, lo que ha reducido de forma drástica la actividad económica.
Los efectos son más severos en heladerías, restaurantes, mercados y pequeños comercios que venden alimentos refrigerados. Morales advirtió que las fallas prolongadas ocasionan la descomposición de toneladas de alimentos perecederos y obligan a comerciantes a asumir pérdidas millonarias.
Según un reporte de la Asociación de Carniceros de Barinas, unas 200 carnicerías han cerrado en los últimos tres meses. A inicios de septiembre, Denis Escola, presidente de esa asociación, dijo que los propietarios no podían mantener de manera adecuada la cadena de frío necesaria para conservar los productos cárnicos.
Morales añadió que el poco acceso a combustible también limita el funcionamiento de plantas eléctricas. Señaló además que el sector farmacéutico sufre daños por la necesidad de mantener medicamentos y reactivos bajo refrigeración constante.
El campo también siente el golpe
El representante de Asocoinbar sostuvo que el sector agropecuario, uno de los pilares históricos de la economía barinesa, también se ve mermado por los apagones. Dijo que la falta de electricidad paraliza los sistemas de riego, impide la refrigeración de los rubros y apaga los cercados eléctricos usados para controlar el ganado.
Morales aseguró que Barinas podría generar suficiente energía para abastecerse e impulsar el agro, el comercio y la actividad petrolera, pero afirmó que hidroeléctricas y termoeléctricas no están funcionando completamente.
Entre las instalaciones que mencionó están la Planta Termobarrancas, en el municipio Obispos; el Complejo Hidroeléctrico José Antonio Páez, entre Mérida y el municipio Bolívar de Barinas; la Planta Termoeléctrica Batalla de Santa Inés; la Central Juan Antonio Rodríguez Domínguez; y la Planta Termoeléctrica Guanapa.



