Un cambio demográfico sin precedentes
América Latina atraviesa una de las transiciones demográficas más rápidas de la historia. Según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para 2050 una de cada cuatro personas superará los 60 años. Este fenómeno ocurre mientras la tasa de fecundidad ha caído a 1,8 hijos por mujer, situándose por debajo del nivel de reemplazo necesario.
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, ha advertido sobre la velocidad de este proceso. Mientras la esperanza de vida en la región aumentó de 51,8 años en 1950 a 76,3 años en 2025, los sistemas de protección social no han evolucionado a la par. En 2023, el 43% de las personas mayores en la región recibían pensiones insuficientes para cubrir necesidades básicas.
Desafíos estructurales y familiares
La falta de políticas públicas robustas ha dejado el cuidado de los ancianos como una responsabilidad histórica de las familias, recayendo mayoritariamente en las mujeres. Sin embargo, este modelo se debilita a medida que más mujeres se integran al mercado laboral y aumenta el número de hogares unipersonales, como en Chile, donde pasaron de 8,3% en 1992 a 21,8% en 2024.
Expertos señalan que la carencia de recursos para financiar la vejez y la alta informalidad laboral comprometen la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. A esto se suma la persistencia de prejuicios sobre la vejez, que invisibilizan el aporte productivo de los adultos mayores a la economía y la sociedad.



