Después de cuatro meses estabilizado cerca de los ARS$1.400, el tipo de cambio en Argentina empezó a mostrar mayor movimiento en junio. Aunque la inflación acumuló un avance de 14,7% hasta mayo, el dólar oficial había arrancado el sexto mes por debajo de los valores nominales con los que comenzó 2026 y en niveles similares a los de principios de febrero. Esa apreciación del peso, sin embargo, perdió impulso este mes.
Analistas señalan que parte del ajuste responde a factores externos, como el fortalecimiento global del dólar y una mayor demanda de divisas. Pero en los últimos días también ganó peso una pulseada entre inversores y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) por el fixing de un bono, un elemento que terminó agregando presión sobre la cotización y forzó una intervención oficial más intensa para contenerla.
El bono TZV26 y el impacto del fixing
El fixing es la tasa de cambio de referencia que se utiliza en una fecha determinada para calcular pagos o ajustes de ciertos instrumentos financieros. En el caso de los títulos dollar linked, el valor del dólar oficial fijado ese día determina cuánto reciben sus tenedores al vencimiento. Por eso, una variación pequeña en la cotización puede traducirse en diferencias de cientos de millones de pesos.
Las consultoras y los brokers coincidieron en que el fixing del bono dólar linked TZV26 incidió en las subas recientes del tipo de cambio, que esta semana alcanzó un máximo nominal desde noviembre después de sumar siete ruedas consecutivas en alza. Portfolio Personal Inversiones estimó que, tras el canje del sector público de la semana pasada, quedaban unos US$2.050 millones de ese bono en manos privadas. Martín de la Fuente, analista de Bavsa, sostuvo que la suba reciente del dólar estuvo explicada en gran parte por ese fixing, y recordó que el BCRA había canalizado la demanda de cobertura mediante ventas de dollar linked, dejando al mercado con una tenencia importante del TZV26.
