Llegó al boxeo sin proponérselo, y sin embargo con la fuerza de sus puños, el carisma y la transparencia que lo caracterizaron, Félix Savón se ganó la admiracion en todo el mundo y se despidió del boxeo con una vitrina inigualable de éxitos, coronados con su tercer oro olímpico en Sydney 2000.
El expugilista cubano conquistó todos los títulos que concede la Asociacion Internacional de Boxeo (AIBA), incluidos seis fajas mundiales, en Reno 86, Moscu 89, Perth 91, Tampere 93, Berlin 95 y Budapest 97, y tres olímpicas, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sydney 2000.
Además, ganó cuatro Copas del Mundo, en Belgrado 87, Irlanda 90, Bangkok 94 y China 98, y es el único pugil con tres premios máximos en Juegos de Buena Voluntad: Seattle 90, San Petersburgo 94 y Nueva York 98.
Exhibe también tres lauros en los Juegos Panamericanos de Indianapolis 87, La Habana 91 y Mar del Plata 95 (no asistió a Winnipeg 99), así como cuatro en los Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros 86, Mexico 90, Ponce 93 y Maracaibo 98.
Empezó por el cetro del Mundial Juvenil de Bucarest 85.
Le faltaba un gran premio en su palmarés, y ese se lo entregó el Presidente del COI Juan Antonio Samaranch antes de pasarle el cargo a Jacques Rogge: la Orden Olímpica, distinción que muy pocos la poseen en el universo del deporte.
La recibió en la 112a Asamblea del COI en Moscú, donde reiteró lo que siempre dijo durante su carrera boxística: que nunca le atrajo el profesionalismo, ni las promesas de arcas doradas. “Las cosas que necesito me las da Cuba y lo único que me interesó siempre fue el deporte olímpico”.
También fue nominado para los premios internacionales Jesse Owens y World Sports Awards, entre otros, y figuró entre los 10 mejores deportistas de Cuba del Siglo XX.
El boxeo para el adolescente Savón era un pasatiempo, pues se inició en las competencias escolares en el atletismo, y participó en las carreras en algunas competencias municipales. Después se embulló por el remo, pero duró poco en él. Fue en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) que se definió por el pugilismo.
Catalogado por algunos como el “Monarca del Ring”, el espigado boxeador de 1.96 metros de altura cerró el Siglo XX como el campeón indiscutible de los 91 kilos, con 358 victorias y solo 17 reveses en su historial de 19 años como pugilista.
El retiro le llegó por dictado de un reglamento de la AIBA, que impide a los boxeadores aficionados continuar activo después de los 34 años. Algunos piensan, quizás con razón, que no le hacía falta pelear más luego de tantos lauros. Ya lo había conseguido todo en el entarimado de las 12 cuerdas.