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Rafael Nadal exaltado a la gloria del tenis mundial

Montecarlo volvió a sonreírle al español Rafael Nadal. Con su victoria en el Principado de Mónaco enriqueció su palmarés histórico y se consolidó como el principal tenista de todos los tiempos sobre superficies de arcilla, condición que será bien difícil de superar por las futuras generaciones.

La presente campaña del circuito de tierra batida resulta para Nadal la exaltación a la gloria de una impresionante carrera que comenzó a tejer desde 2002, cuando se convirtió a los 15 años de edad en el jugador más joven en imponerse en un partido de un torneo de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

Ahora, con 30 abriles es el máximo ganador en canchas de polvo de ladrillo. Hace apenas unos días conquistó su título número 50 en esa superficie al ganar su décima copa en el Masters 1000 de Montecarlo, con triunfo en la final sobre su compatriota Albert Ramos, por 6-1 y 6-3.

«Realmente es increíble. Ganar 10 veces en un evento tan importante como Montecarlo es algo difícil de describir (…) Cada año ha sido un sentimiento diferente», declaró Nadal momentos después de su victoria. Agregó, que cada título es siempre un momento único, en el cual se unen diversos factores, entre los cuales destaca un poco de suerte.

De esa manera, el doble campeón olímpico de Beijing-2008 (single) y Río de Janeiro-2016 (dobles) rompió el abrazo a 49 que sostenía con el emblemático jugador argentino Guillermo Vilas, como los mejores tenistas sobre arcilla en la historia del deporte.

Vilas, durante su carrera deportiva entre 1969 y 1992, consiguió 62 torneos de ATP, incluidas las victorias en los Grand Slam de Roland Garros (1977), Abierto de Estados Unidos (1977) y Abierto de Australia (1978 y 1979), además del Masters-1974, hoy denominado Final Mundial de la ATP.

Acerca de esta marca conseguida por el jugador ibérico, el propio Vilas envió sus congratulaciones a través de su cuenta de la red social Twitter, sin que para nada existiesen sentimientos de pesar o dolor por haber sido relegado de la primera posición histórica de los jugadores con más triunfos sobre arcilla.

«Felicitaciones a Rafael Nadal por su título 50 en pistas de barro! Impresionante. Fue un honor verlo en la final de Montecarlo», expresó el extenista de 64 años, mientras que el actual rey de las pistas de polvo de ladrillo comentó a la publicación especializada de su país As: «No compito contra Vilas, solo trato de ganar y de hacerlo bien».   

Para Nadal esta campaña parece presentársele más redonda que la pelota que golpea con su raqueta, pues con esa victoria arribó también al galardón 70 en su carrera deportiva, además de tener a tiro los 30 títulos en Masters 1000, cifra que pudiera alcanzar en Madrid en mayo próximo.

Entre los cetros obtenidos en estos eventos, aparecen siete en Roma, tres en la propia capital española, otros tantos en Indian Wells e igual cantidad en Canadá, además de otros dos en Hamburgo y uno en Cincinnati.

Este año también pudiera arribar a la decena de victorias en el Roland Garros de París, para consolidarse como el más ganador de un mismo Grand Slam, condición que ni siquiera ostenta el recordista en títulos de este tipo de certámenes, el suizo Roger Federer, con 18, pero repartidos entre cada uno de los cuatro principales torneos del año.

Antes de coronarse en Montecarlo, Nadal había perdido las tres finales disputadas en 2017, las dos primeras ante Federer (Abierto de Australia y Masters 1000 de Miami), y la otra caída en Acapulco contra el estadounidense Sam Querrey, todas sobre superficies duras.

«Me siento feliz de que he empezado bien el año. He jugado cuatro finales, he podido ganar esta después de tres derrotas y sé que estoy en una posición privilegiada, que las cosas están saliendo bien y es el momento de seguir apretando», aseguró el mallorquín en el programa El transistor de Radio Onda Cero, de España.

Pese a los reveses, el ibérico se había mostrado como uno de los jugadores más en forma del circuito desde el propio arranque de temporada, lo cual presagiaba buenas faenas sobre las pistas de polvo de ladrillo.

Así lo demostró en Montecarlo el rey absoluto de la tierra batida, quien de paso escaló al quinto puesto del escalafón universal, solo por detrás del británico Andy Murray, el serbio Novak Djokovic y los suizos Stanislas Wawrinka y Federer.

Su retorno no ha podido ser más alentador en este comienzo de campaña, con cuatro finales disputadas, un título conquistado en el arranque del circuito de arcilla y la corona absoluta alcanzada en este tipo de superficie.

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