El Paris Saint-Germain no ha tenido un dominio despiadado como el que tuvo la temporada pasada, pero el campeón defensor vuelve a disfrutar de una cómoda ventaja en el receso invernal gracias a unos rivales inconsistentes.
El PSG ha disputado 18 de 38 partidos, lo que significa que tiene un juego pendiente respecto al resto de los equipos de la liga francesa. Pero las tres derrotas que tiene hasta el momento son tres más de las que tenía en el mismo punto del año pasado y el equivalente a las que sufrió en toda la campaña anterior.
¿Por qué eso no ha hecho una gran diferencia? El segundo sitio de la clasificación Marsella tardó para arrancar, y el Lyon parece incapaz de mantener un buen nivel durante periodos largos. Pese a llevarse 19 puntos en los últimos siete partidos, Marsella está siete unidades detrás del líder, realmente 10 si el PSG gana su juego pendiente.
Mónaco, el flamante campeón de 2017, todavía tiene al técnico que los hizo ganar el título, Leonardo Jardim, en el mando. Pero el club está 17 puntos detrás en el séptimo puesto y no representa ninguna amenaza.
Mucho menos el Lyon, que terminó en tercer lugar la campaña anterior, pero se ha quedado a la deriva y se ubica en la 12da posición mientras el nuevo técnico Rudi García tiene problemas.
Cualquier otra cosa que no sea otro título del PSG parece algo irrazonable de esperar, dado su increíble poder en el ataque, los tantos habituales de Mauro Icardi y, sobre todo, de la increíble dupla que han hecho el brasileño Neymar y Kylian Mbappé.
Sin embargo, André Villas-Boas ha hecho un buen trabajo en su primera temporada al mando de Marsella, un club turbulento donde ocurren con frecuencia cambios en la dirección técnica debido a que las exigencias de los aficionados de la ciudad loca por el fútbol son a menudo irrazonablemente altas. Después de todo, Marsella sigue siendo el único equipo francés que ha ganado la Liga de Campeones, en 1993, mientras que el PSG nunca ha alcanzado la final europea.
Rudi García pagó el precio en Marsella y allanó el camino para la llegada de Villas-Boas, poco más de un año después de que guio al club de la costa sur del país a una increíble aparición en la final de la Liga Europa en 2018.
Villas-Boas se ganó a los jugadores, que a menudo es lo más complicado de hacer en Marsella, y el mediocampista Dimitri Payet está recuperando su nivel en un intento para clasificar a la Liga de Campeones el próximo año.