Los rusos se estaban quedando sin tiempo. Expertos de la Agencia Mundial Antidopaje iban rumbo a Moscú a recibir finalmente toda la información que habían buscado durante dos años.
En vez de alistarse para entregarla, las autoridades rusas se mantuvieron ocupadas todo el tiempo para cambiar, borrar y manipular datos constantemente. Los detalles del complot aparecen por todo un informe confidencial de 89 páginas de la AMA, obtenido por The Associated Press.
Uno de los proyectos más desfachatados, dice el reporte, consistió en reescribir memorandos para hacer como si el informante que expuso el complot estuviera propiciando el fraude de dopaje ruso para llenarse los bolsillos. Los memos reescritos tenían también el objetivo de eliminar cualquier registro acerca de que uno de los testigos clave de la defensa de Rusia en el caso hubiera hecho algo malo.
“Trata todos los archivos de la misma manera, y puedes llevarte tu Bono a casa”, dice uno de los mensajes alterados, que el denunciante Grigory Rodchenkov supuestamente envió a otro trabajador, Timofey Sobolevsky, en el laboratorio antidopaje de Moscú, ahora hundido en el descrédito.
