Tres de la mañana en Ciudad de México. En la habitación 3640 del hotel Camino Real, dos zulianos apenas pueden creer lo que pasó en el Palacio de los Deportes. Con el Venezuela 79-78 Canadá en la pizarra, sus nombres marcaron un nuevo hito en el país con la clasificación criolla a los Juegos Olímpicos Río 2016.
Cuatro horas más tarde, David Cubillán y Miguel Marriaga, únicos jugadores regionales en la selección, todavía les parecía algo irreal el logro de emular, 23 años después, la hazaña de los “Héroes de Portland”.
“Es algo increíble, indescriptible”, destacó Marriaga —el primero en contestar el teléfono para la entrevista con PANORAMA— “Todos los muchachos pasamos horas conversando, disfrutando sin poder dormir. Nos despertamos temprano y no lo podemos creer todavía”, subrayó el pívot de 31 años.
Su compañero, tres calendarios menor que él, aseguró que el boleto a las olimpiadas era su deseo desde niño. “Para mí esto es un sueño hecho realidad. Algo que quería desde muy pequeño y fue algo impresionante. Si lo trato de describir con palabras no podría porque fue algo extraordinario todo lo que sentimos”, dijo desde México.
Los criollos, que lograron, la noche del sábado, el campeonato en el Preolímpico, tras vencer 76-71 a su similar de Argentina, reconocieron que siempre confiaron en sus capacidades y que la estrategia del coach nacional, el argentino Néstor “Che” García, fue el artífice del éxito.
“Tenemos un equipo que tiene tres años jugando juntos. Sabíamos que si planteábamos nuestra filosofía de juego y seguíamos lo que el entrenador nos había dicho, íbamos a tener una oportunidad. Cumplimos y las cosas nos salieron bien”, afirmó “Pechito”, base de Trotamundos de Carabobo en el baloncesto profesional venezolano.
El centro de Guaros de Lara, explicó cómo Venezuela logró bloquear a su rival canadiense, que contó con nueve jugadores en la NBA y era el máximo favorito del torneo.
“Sabíamos que si los dejábamos correr y abrir (el marcador) con el triple se nos iba a complicar. Canadá tiene unos lanzadores increíbles como Nik Stauskas (Philadelphia 76ers), Brady Heslip (Pallacanetro, Italia) y el mismo Andrew Wiggins (Minnesota Timberwolves), así como aleros muy fuertes como Anthony Bennett (también de los ‘Wolves’) y Kelly Olynyk (Boston Celtics) que metió tres triples a pesar de ser el más grande y fue el único que pudo sobresalir (34 puntos y 13 rebotes).
El entrenador lo quiso así, nos pidió que teníamos que jugar en los postes, quiso dejar que la pelota le llegara adentro a ellos para darnos más posibilidad de juego y mantenerlos cerquita en el marcador”, refirió el pívot con 15 torneos Fiba.
La preparación fue la clave para Cubillán. La Vinotinto estuvo concentrada en España y efectuó encuentros amistosos ante potencias como Rusia, Argentina, China, Macedonia y España.
“Nosotros hicimos un autoanálisis de lo que pasó en los Panamericanos. Nos dimos cuenta que no habíamos hecho un buen torneo. Todos afrontaron su responsabilidad, desde el cuerpo técnico hasta los jugadores. Desde el primer día que llegamos a la concentración en España, nos trazamos metas. Estuvimos bien enfocados y nos preparamos muy fuerte y esa fue la clave de nuestro progreso”, señaló.
Los dirigidos por el “Che” apostaron por la defensa y con un sistema aplicado a frenar al rival, dieron la sorpresa al colarse a la semifinal —por encima de Puerto Rico y a República Dominicana— para medirse ante la favorita Canadá, a la que vencieron con orgullo, gallardía y corazón.
Perdiendo por siete puntos, un grito de “Estamos a tres minutos de Río de Janeiro” de García, terminó de encender la mecha de la remontada. Heissler Guillén, con 10 puntos seguidos mantuvo viva a la selección. Luego, Gregory Vargas recuperó un rebote ofensivo, recibió falta y encestó uno de sus tiros libres, faltando tres centésimas de segundo en el reloj.
“No lo creíamos, nosotros dábamos vueltas, y gritábamos y dábamos brincos, pero no entendíamos muy bien lo que habíamos hecho”, bromeó Marriaga, quien admitió que pasará mucho tiempo para que el equipo entienda el significado de su logro.
“No entendemos la magnitud de lo logrado. Fueron 23 años los que pasaron y esta clasificación es increíble. Vamos a venir asimilando todo en los próximos 10 o 15 años cuando la gente todavía hable de nosotros y nos recuerden como los ‘Conquistadores de México’, en ese momento caeremos en cuenta en cuán grande es lo que hicimos por nuestro país, por nuestro deporte y para nosotros mismos”, agregó.
Todavía disfrutando su momento, el piloto zuliano, no puede evitar pensar encontrarse con los mejores jugadores del mundo en territorio amazónico. Allá lo espera una nueva versión del Dream Team estadounidense.
“Será impresionante. Vamos a medirnos con los mejores del mundo. Todavía falta mucho para eso, pero ya logramos el objetivo y ahora cada quien debe prepararse ya que después de esta final (ayer) nos separamos por un tiempo. No podemos perder el enfoque para lo que nos viene”, dijo.
El reloj marca las cinco de la tarde en el Hotel Camino Real. Dos zulianos salen de su habitación. Ya no son los mismos jugadores. Ahora forman parte de los “Conquistadores de México”.