Mucho antes del éxito de la trilogía de Peter Jackson, El señor de los anillos tuvo un primer intento de adaptación que terminó en rechazo abierto por parte de J. R. R. Tolkien. El proyecto animado, encargado a Morton Grady Zimmerman, buscaba condensar toda la historia en tres horas.
Un guion que el autor consideró un desastre
Según las cartas publicadas tras su muerte, recogidas en la correspondencia del escritor, Tolkien llegó a decir que su obra había sido “literalmente asesinada”. También calificó a Zimmerman de “precipitado, insensible e insolente” y afirmó que el guion mostraba una lectura apresurada y confusa del libro.

Los cambios que más lo indignaron
Tolkien revisó el texto con dureza y enumeró varias alteraciones que, a su juicio, deformaban por completo la historia: orcos con pico y plumas, elfos diminutos, un balrog que hablaba y se reía, Tom Bombadil tratado como personaje infantil y un final que describió como una “confusión que roza el delirio”.
El autor también sostuvo que el guion trataba su obra “con descuido” y “sin el menor indicio de comprensión de su significado”. La película nunca llegó a realizarse.




