La estrella de la NBA, Shaquille O’Neal, sorprendió a unos niños que jugaban baloncesto en una calle de Gainesville, Estados Unidos, cuando apareció con la policía y se unió a la partida.
El oficial Bobby White les había prometido a los chicos que traería un ‘refuerzo’ para retarlos en un partido de baloncesto y cumplió su promesa. Lo que los chicos no esperaban era que el refuerzo sería una de las estrellas más grandes en la historia del deporte.
