Stephanie Jaegers fue al hospital porque sentía dolores abdominales. La mujer había dicho a su marido, Michael, que creía que el problema se debía a cálculos renales.
Cuando llegaron el martes al hospital en Stockbridge, Georgia, los médicos le preguntaron a la mujer si tal vez estaba embarazada.
Ella respondió que no y los médicos comenzaron a prepararla para tomarle rayos X.
Pero después de algunas observaciones, los doctores cambiaron de planes y optaron por prepararla para un ultrasonido.
