Dos hombres salvaron a un pelícano de una muerte segura al soltarle una cuerda de pesca atada en su pico y que lo mantenía imposibilitado para comer.
Con cuidado, uno de los hombres pudo atrapar al pájaro y retenerlo unos minutos para poder romper el hilo de nylon que daba vueltas en su pico.
El otro hombre usó un exacto para cortar la cuerda y quitar también la esfera de plomo y el anzuelo que el ave mantenía en el pico.
Los presentes en la playa (no identificada) fueron testigos de una acción que, si se multiplicara, salvaría a miles de especies de morir por culpa de la acción humana.
