La curiosidad de los científicos no tiene límites: investigadores suizos y estadounidenses estudiaron de cerca los patos de goma que flotan en los baños de pequeños, y a veces grandes, con resultados poco alentadores.
Un comunicado titulado «Los patitos feos del baño», publicado el martes por el consejo federal suizo, detalla sus conclusiones: cualquier objeto de plástico sumergido en un líquido ya contaminado por nuestras abluciones se convierte en una verdadera bomba de bacterias y hongos.
Un equipo de científicos del Instituto Eawag de Investigación sobre el Agua, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y de la universidad estadounidense de Illinois dejaron nueve patos de goma durante once semanas en agua limpia y otro grupo en «agua de baño usada con restos de jabón, suciedad, sudor y bacterias propias del cuerpo humano».
Los patos expuestos al agua sucia tenían hongos y el 80% de todos los patos estudiados había desarrollado gérmenes potencialmente patógenos, especialmente legionela y otras bacterias muy resistentes.
