La implementación de MiCA habría aumentado la confianza de los usuarios europeos en las plataformas reguladas, según Christian Trummer, co-CEO de Bitpanda. El ejecutivo, sin embargo, sostiene que la falta de una aplicación estricta deja en desventaja a las empresas autorizadas frente a quienes operan sin licencia.

Trummer plantea que la preferencia por proveedores supervisados convive con un mercado en el que todavía hay actores que atienden a clientes europeos sin cumplir los requisitos exigidos. En su visión, la confianza y la regulación avanzan, pero la vigilancia sigue siendo insuficiente.

La confianza en proveedores regulados

Durante una conversación en el programa Chain Reaction de Cointelegraph, Trummer afirmó que los usuarios tienen más fe en los participantes regulados tras la implementación de MiCA. El ejecutivo vinculó ese cambio a la entrada en vigor del marco europeo para los criptoactivos, aunque no presentó cifras ni una encuesta que midiera la variación de esa percepción.

El co-CEO también contrastó esa preferencia con lo que describió como una burbuja de Crypto Twitter centrada en la autocustodia. A su juicio, la mayoría de los usuarios prefiere confiar sus operaciones a plataformas reguladas antes que administrar por su cuenta las claves privadas.

MiCA funciona como un marco regulatorio para las empresas que prestan servicios relacionados con criptoactivos en la Unión Europea. En el planteamiento de Trummer, las reglas comunes pueden reforzar la confianza, pero ese efecto depende de que las autoridades distingan con claridad entre proveedores autorizados y servicios que operan sin los requisitos correspondientes.

ESMA y el reclamo por más supervisión

Trummer pidió una aplicación más estricta del reglamento porque, según dijo, todavía hay actores que ofrecen servicios a clientes europeos sin contar con la licencia MiCA. Sostiene que esa situación crea una desventaja competitiva para las firmas que sí cumplen con las normas.

El período transitorio para los proveedores de servicios de criptoactivos que ya operaban terminó a más tardar el 1 de julio. Después de ese plazo, la Autoridad Europea de Valores y Mercados, ESMA, instruyó a los reguladores nacionales a actuar contra las empresas no autorizadas que continuaran ofreciendo servicios una vez concluida su transición.

Desde entonces, ESMA ha pedido poderes de supervisión más fuertes para abordar los servicios de criptoactivos no autorizados. La entidad también advirtió sobre empresas de terceros países que buscan inversores de la Unión Europea sin autorización bajo MiCA.

La discusión separa dos planos que suelen confundirse: la confianza que un usuario deposita en una plataforma y la autorización regulatoria que esa empresa debe obtener. Trummer insiste en que ambas cosas deberían avanzar al mismo tiempo para evitar que las firmas licenciadas compitan en desventaja.

En ese escenario, la aplicación de MiCA quedó en el centro del debate sobre el mercado europeo de criptoactivos. La evolución dependerá de cómo respondan los reguladores nacionales y de si las facultades de supervisión reclamadas por ESMA permiten frenar los servicios no autorizados.