James Howells dio por cerrada una búsqueda que se prolongó durante 12 años: el disco duro que tiró por error en 2013 contenía la clave para acceder a 8.000 Bitcoin, sepultados en el vertedero municipal de Newport, cerca de Cardiff.
En 2025, Howells confirmó a Forbes Australia que renunciaba a comprar el vertedero, excavarlo o seguir hablando con el ayuntamiento y sus representantes. Antes había intentado que le permitieran peinar el depósito, pero el consistorio rechazó la propuesta por los riesgos ambientales.
Los tribunales frenaron el intento de rescate
A principios de 2025, la justicia británica desestimó las demandas de Howells contra el Ayuntamiento de Newport, según Ars Technica. El fallo fue ratificado en marzo, cuando se rechazó su apelación.
Los jueces concluyeron que Howells perdió la propiedad del disco duro al desecharlo, de acuerdo con la ley de control de la contaminación de 1974. También pesó que el plazo de prescripción de seis años venció en 2019 y que las acciones legales no arrancaron hasta 2024.



