Los habitantes del bloque 9 del Conjunto Residencial Lomas de Urdaneta, en la parroquia Sucre de Caracas, han tenido que organizarse mediante la autogestión para costear inspecciones técnicas y reparaciones preliminares tras el impacto de sismos recientes, mientras continúan a la espera de una respuesta institucional por parte del Estado.
Afectaciones estructurales y técnicas
Aunque a simple vista los edificios del complejo habitacional en Catia parecen intactos, puertas adentro las secuelas son evidentes. Escaleras con fisuras, mampostería deteriorada, vigas fracturadas y tuberías rotas forman parte del panorama diario en las instalaciones.
El punto con mayor nivel de deterioro se concentra en la sala de máquinas, un espacio técnico exclusivo que alberga los sistemas de servicios esenciales. Asimismo, se registran filtraciones en la azotea y daños en los muros del foso del ascensor entre el piso 14 y la planta baja. De acuerdo con los testimonios vecinales, la vibración constante generada por los motores de una estación de bombeo cercana agrava el desgaste de las paredes.
Costos y temor a soluciones temporales
Ante la falta de recursos económicos de las familias residentes, la comunidad debió unir esfuerzos para contratar a un especialista privado que ejecutó cuatro inspecciones detalladas para evaluar la estabilidad de la edificación.
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Los habitantes temen que la respuesta gubernamental se reduzca a intervenciones superficiales, como observan en sectores cercanos. Por ello, exigen una intervención de fondo que incluya la limpieza y el tratamiento químico de las estructuras, además de una evaluación geológica para determinar la necesidad de levantar un muro de contención antes de la temporada de precipitaciones fuertes.




