El 29 de marzo de 1886 muere en Caracas la Negra Matea, nana del Libertador Simón Bolívar, a la avanzada edad de 113 años. Matea nació en San José de Tiznado, estado Guárico, el 21 de Septiembre de 1773. Desde muy joven se fue a vivir al hato El Totumo en San Mateo propiedad de los Bolívar para encargarse de los quehaceres de la hacienda y de cuidar al niño Simón.
Matea vio morir a Antonio Ricaurte en la batalla de San Mateo, luego Bolívar le dio libertad, sin embargo, la Negra no se quiso abandonar a la familia. Posteriormente, se va junto con María Antonia, hermana de Bolívar a La Habana, huyendo de la persecución de los realistas.
Una vez liberada la patria, regresa a Venezuela y se encuentra con la muerte de Bolívar. Doce años después cuando traen los restos de El Libertador a Caracas, allí estuvo ella, recibiéndolos en el Panteón Nacional a sus 103 años y por invitación del presidente Antonio Guzmán Blanco y con su compañía, depositaron una corona de flores ante el sarcófago, en medio de fuertes aclamaciones del pueblo.
Diez años después, el 29 de marzo de 1886, muere en Caracas y sus restos reposaron en la cripta de los Bolívar, de la capilla de la Santísima Trinidad, en la Catedral de Caracas.
