Claves
- —La Gran Pulpería del Libro Venezolano fue fundada el 26 de junio de 1981 por Rafael Ramón Castellanos.
- —Rómulo Castellanos calcula que el terremoto derribó 35% de los objetos del local, alrededor de 42 estanterías.
- —El espacio sigue abierto de martes a sábado, de 9:00 am a 5:00 pm, mientras continúa la reorganización.
La Gran Pulpería del Libro Venezolano, en Sabana Grande, Caracas, quedó en pie después del doble terremoto del 24 de junio, pero sus estantes cedieron y dejaron montañas de libros caídos en uno de los recintos más emblemáticos de la ciudad.

El local, fundado el 26 de junio de 1981 por el filósofo e historiador Rafael Ramón Castellanos, pasó de resguardar su colección en orden a enfrentar una limpieza y reacomodo de emergencia, con daños concentrados en las estanterías de varias áreas y en la parte eléctrica.
El sismo derribó estanterías y cables
Al ingresar al sótano, la escena sigue siendo la de un espacio desordenado por el movimiento telúrico: los libros de derecho fueron de los primeros en caer, seguidos por secciones de psicología, psicoanálisis y esoterismo. Según Rómulo Castellanos, alrededor de 35% de los objetos del lugar resultaron afectados, unas 42 estanterías aproximadamente.
El desplome no comprometió la estructura del local, construido con cemento, ni dejó grietas visibles. De acuerdo con una nota sobre la librería, el sótano no sufrió daños estructurales, aunque sí quedaron afectados cables del sistema eléctrico y algunas repisas.

Castellanos explicó que solo cuatro ejemplares sufrieron daños considerables. También contó que las estanterías dedicadas a Simón Bolívar y Caracas detuvieron el derrumbe de otras secciones.
El espacio abrió de nuevo con una entrada alterna para despejar lo que se cayó en la puerta principal, mientras el trabajo de reorganización continúa con el apoyo de voluntarios.
Voluntarios, reparaciones y una librería que sigue abierta

El librero aseguró que las estanterías dañadas las ha reparado él mismo, mientras fija parales a las paredes y recoloca entrepaños. La parte eléctrica es, hasta ahora, el único frente que le ha generado gastos importantes.
La Pulpería funciona de martes a sábado, entre las 9:00 am y las 5:00 pm, pero por ahora los clientes no pueden caminar libremente por los pasillos laberínticos. Un ingeniero ya inspeccionó el edificio y, de momento, no hay daños estructurales.
Castellanos contó que recibió ayuda inmediata de voluntarios, aunque luego tuvo que organizar convocatorias para ordenar el apoyo. En un día pueden trabajar hasta 10 personas, entre ellas estudiantes de Ciencias Políticas o Historia de la Universidad Central de Venezuela.
El librero también prevé despejar espacio para futuras actividades y hasta evalúa regalar libros de derecho a estudiantes o egresados que los necesiten, mientras sigue la tarea de levantar el acervo que quedó en el suelo.
