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Preocupante frecuencia de intentos de suicidio en los Andes

Cada cuatro días una persona se suicida o lo intenta en los Andes

Cada cuatro días, en los estados andinos de Mérida, Táchira y Trujillo, una persona decide quitarse la vida o lo intenta. Así lo informó el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODDHH-ULA), que ha registrado 43 suicidios y 28 intentos en lo que va de año.

Estas cifras son alarmantes y reflejan la urgente necesidad de abordar esta problemática en la región andina. Según el informe del ODDHH-ULA, Mérida es el estado más afectado, con un total de 33 casos de suicidios y 25 intentos. Le siguen Trujillo con 7 casos y Táchira con 3.

Es preocupante notar que los números han aumentado en comparación al año pasado. En los primeros ocho meses del presente año, se han registrado seis casos más de suicidios que en el mismo periodo del año anterior. Además, el número de intentos también ha aumentado considerablemente, pasando de un solo caso el año pasado a 25 intentos en Mérida en lo que va de año.

Ante esta situación, el ODDHH-ULA insta a las autoridades competentes a tomar acciones urgentes y prioritarias para abordar los factores de riesgo que contribuyen al aumento del suicidio en la región andina y en el país en general. Es crucial desarrollar políticas públicas que atiendan las múltiples causas que afectan la salud mental de la población, demostrando una verdadera voluntad política para superar la compleja emergencia humanitaria que atraviesa el país.

Diversos factores individuales, sociales y culturales contribuyen a estas tasas crecientes de suicidio. Según el asesor regional en salud mental de la OPS, Matías Irarrázaval, el desempleo, la pobreza, la falta de acceso a atención médica, el abuso, las experiencias traumáticas y los trastornos mentales son algunos de los factores de riesgo identificados. Además, la migración, agravada por la crisis climática global, también representa una amenaza importante para la salud mental.

El psicólogo Gustavo Salas destaca que el problema del suicidio es multifactorial y se desglosa en factores genéticos, sociales, económicos y psicológicos. En el caso específico de Mérida, la endogamia, que es común en las zonas de páramo de la región, incrementa el riesgo de desarrollar condiciones psiquiátricas.

Es importante mencionar que la falta de información pública impide contar con estadísticas oficiales precisas sobre el suicidio en el país. El Gobierno dejó de publicar el Anuario de Mortalidad en 2014 y solo en 2021 publicó el de 2016, el más reciente disponible. Esto dificulta el seguimiento adecuado de la problemática y genera diferencias en los registros de distintas organizaciones no gubernamentales.

Ante este panorama, Venezuela se encuentra sin ejecutar acciones concretas para abordar la salud mental de su población. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, se hace necesaria una mayor conciencia y acciones continuas para abordar responsablemente este tema. Organizaciones como el Observatorio Venezolano de Violencia instan a las autoridades a diseñar políticas públicas integrales de prevención y respuesta.

La situación no puede ser ignorada. Es fundamental que se tome conciencia sobre la importancia de cuidar la salud mental y se implementen medidas eficaces para prevenir el suicidio en los estados andinos y en todo el país. Solo a través de una acción decidida y un compromiso real por parte de las autoridades se logrará superar esta crisis.

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