Tiendas abarrotadas, colas para pagar, congestión en centros comerciales, tráfico pesado y embotellamiento en el casco central de Maracaibo. Eso y más, hoy forma parte de un pasado que hasta 2015 daba muestras de que el comercio se abría paso a la época navideña.
Entrar a Padilla o a Las Delicias era una tarea de horas para los marabinos hace varios años. Las colas de buses y carritos eran kilométricas. Los cornetazos aturdían a todos.
En la actualidad, una incipiente actividad comercial genera ingresos para los vendedores. Los locales de mercancía seca y textiles están desolados.
“Ciudad Chinita” era punto crucial para la compra de “estrenos” y regalos para Navidad. A escasos 12 días para celebrar en familia el Nacimiento del Niño Jesús, los marabinos miraban más de lo que compraban.
