El pasado 15 de agosto, el paso de la Onda Tropical número 37 por Caracas dejó al descubierto la fragilidad de la infraestructura urbana y de los cauces de agua ante precipitaciones de fuerte intensidad, las cuales sobrepasaron la capacidad de los drenajes de la ciudad.

El colapso del río Guaire y las zonas afectadas

Durante el evento meteorológico se reportó una precipitación de aproximadamente 50 milímetros de agua en pocas horas, lo que equivale a 50 litros por metro cuadrado. Esta acumulación masiva afectó gravemente a toda la cuenca del río Guaire y sus afluentes.

El ingeniero hidráulico Diego Suárez detalló que el caudal del río principal de la capital subió unos 3,5 metros en apenas hora y media a la altura de El Recreo. Este incremento repentino obstruyó las descargas de la red de drenaje de la ciudad, provocando un desbordamiento leve en Bello Monte y afectaciones severas en el sector Barrio La Línea de Petare.

Tragedias y daños estructurales en las parroquias

Las inundaciones y el desbordamiento de quebradas cobraron la vida de tres mujeres en el municipio Libertador. En la parroquia La Vega, sector Los Mangos, las adolescentes Dougleinys Gil, de 15 años, y Jonairys Maza, de 17 años, fallecieron al ser arrastradas por una fuerte corriente de agua cuando intentaban retornar a sus hogares. Vecinos de la comunidad explicaron que una quebrada en la parte alta se desborda de forma recurrente hacia las viviendas de la zona baja.

El tercer deceso ocurrió en la carretera vieja Caracas-Los Teques, en el sector El Peñón de la parroquia Macarao, donde el desprendimiento de una roca de gran tamaño impactó contra una vivienda, matando a una mujer de 49 años. Asimismo, en la parroquia Sucre se registraron 30 viviendas anegadas, y en Petare, el colapso de un muro en el sector El Hueco dejó incomunicadas a varias familias.

Por su parte, en el sector Carapita de la parroquia Antímano, se registró el derrumbe parcial de una vivienda. Pablo Palacios, comandante de los bomberos, informó que el colapso se debió a la inestabilidad del terreno, saturado por las lluvias y afectado por el sismo registrado la madrugada del martes 18 de agosto, lo que obligó a evacuar preventivamente a los residentes de la zona.

Obras inconclusas y familias damnificadas

La falta de mantenimiento y la paralización de obras públicas incrementan la vulnerabilidad de las vías de comunicación. En la carretera que conecta La Yaguara con El Junquito, los usuarios reportaron retrasos de hasta dos horas debido al lodo, la falta de alcantarillas y el deterioro de la calzada. Los habitantes denunciaron que los trabajos de instalación de tuberías llevan cuatro meses inconclusos y que el asfalto provisional colocado recientemente fue arrastrado por el agua.

La emergencia climática también golpeó a unas 115 familias procedentes de la estructura OPP10 de Santa Rosalía, quienes se encuentran en refugios temporales tras los sismos del pasado 24 de junio. Los fuertes vientos y lluvias destruyeron los toldos y anegaron los colchones en el refugio improvisado del bulevar Panteón, dejando desprotegidos a niños y adultos mayores.

Ante la previsión de nuevas ondas tropicales, los cuerpos de Protección Civil y Bomberos mantienen el monitoreo de las zonas de riesgo, quebradas y laderas de la capital.