Las probabilidades de que “El Niño” afecte Latinoamérica, incluyendo a Venezuela, aumentaron el doble en seis meses, luego que el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) pronosticara, ayer, que existen 80% de posibilidades que el fenómeno climático pase por buena parte del subcontinente para finales de año.
“Hay un 80% de probabilidades de que a finales de año (…) en el último trimestre pase el fenómeno “El Niño” por Latinoamérica (…) ya se están tomando algunas medidas para evitar que la afectación sea mayor. Habrá un calentamiento bastante importante en las aguas de Suramérica, en el Pacífico, pero para otras parte de Latinoamérica trae otros eventos”, informó, en un programa televisivo, el coordinador del área de Gestión Ambiental del Inac, José Pereira.
El experto proyecta que la mayor incidencia del fenómeno en el país podría generarse en el último trimestre de 2014. La propia Organización de la Naciones Unidas (ONU) ha estimado que “El Niño” podría afectar a Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Colombia.
Pereira agregó que en la actualidad, los niveles del embalse el Guri —que alimenta el complejo Simón Bolívar y que abastece en más del 70% de la energía que consume el país— se “encuentran aceptables, pero hay que tomar precauciones, hay que estar preparados y eso se está haciendo”.
Recientemente, el ministro para la Energía Eléctrica, Jesse Chacón, alertó que la región podría verse afectada por una fuerte sequía y para el segundo semestre del año, lo que originaría reducción en los niveles de agua de los embalses que surten a los sistemas hidroeléctricos. “Instamos a todos los venezolanos a hacer uso racional de la energía, evitar el derroche”, comentó.
Recalcó Chacón que en algunos estados como en Zulia, Distrito Capital, Táchira y Bolívar, en conjunto con el Ministerio del Ambiente, ya se evalúan “tomar medidas de administración para el uso del agua, alargar el nivel de los embalses, enfrentar la sequía que puede afectar nuestros campos, la producción agrícola”.
Igualmente, Colombia decidió, el mes pasado, anular su contrato de suministro de gas hacia Venezuela y así usar el recurso en las plantas termoeléctricas. La prolongación de la sequía, que ya golpea al país vecino, motivo al Gobierno a disminuir el uso de los complejos hidroeléctricos y sustituirlos por los sistemas que funcionan con gas o diesel.
El ambientalista y experto en clima, Luis Rodríguez, informó, a PANORAMA, que “el fenómeno de El Niño no se registra con fuerza todos los años. Las secuelas fuertes las vivió el país en 2010, cunado se realizó un estricto plan de racionamiento del agua y la electricidad por la sequía de los embalses El Guri, el Uribante Caparo y La Mariposa”.
“En Venezuela, el fenómeno siempre deja a su paso ríos casi secos, cosechas perdidas y un racionamiento eléctrico producto de un dramático descenso de los niveles hidrológicos en los embalses. Los incendios también aumentan en esta temporada (…) El Niño todavía no ha pasado por acá y es difícil precisar cuándo comienza o termina. Pero, al darse el calentamiento del océano pacífico en grandes magnitudes y el drástico cese de las precipitaciones estamos hablando del fenómeno”, puntualizó.
Acá en el Zulia se espera que el gobernador Francisco Arias Cárdenas apruebe y autorice, en los próximos días, un decreto regional sobre el uso eficiente del agua y que tenga una duración de 180 días. Se tiene conocimiento que los principales embalses que surten del vital líquido a Maracaibo, Manuelote y Tulé, cuentan con reservas hídricas para 86 días y si no llueve.
El pasado lunes, el presidente de la Asociación de Alcaldes de la entidad (Asalzu), Luis Caldera, adelantó que ya se acordó iniciar una campaña regional de concientización de uso racional del líquido, así como “ampliar el programa de corte de tomas ilegales y a tomar otras medidas de control para que no se genere especulación en la venta de agua en los camiones cisterna”.
A través de la red social @diariopanorama el 67% de los usuarios que participaron se mostraron de acuerdo en que las autoridades competentes concentren sus esfuerzos en eliminar las tomas ilegales de agua, así como aplicar sanciones más duras para quienes derrochen el vital líquido.