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Empeño y la venta de oro se dispara en Zulia

“Lo hago más que todo por necesidad (…) para comprar comida y pagar la inscripción del colegio de mis dos hijas”. Andrés Vílchez, de 40 años, llegó ayer a una reconocida joyería marabina para vender su anillo de graduación. Recibió por la p

“Lo hago más que todo por necesidad (…) para comprar comida y pagar la inscripción del colegio de mis dos hijas”. Andrés Vílchez, de 40 años, llegó ayer a una reconocida joyería marabina para vender su anillo de graduación. Recibió por la prenda unos 75.000 bolívares y con ello espera aliviar sus necesidades financieras y la de su familia por lo menos los próximos dos meses.

La historia de Vílchez  se repite a diario en cientos de marabinos que recorren a diario para obtener el mejor precio por sus prendas de oro, plata o con joyas preciosas. 

En la misma fila, Mariela Rosales, de 35 años, esperaba su turno para conocer el valor de unas “argollas” que pertenecieron a su abuela. “Vine a ver cuánto me pueden dar. Han estado en mi familia por casi 90 años, pero tengo un apuro económico. No tengo empleo desde hace dos meses y muchas deudas acumuladas. Lo que me den también servirá para comprar alimentos porque por los momentos no tengo otros ingresos”, relató.

La mayoría de los consultados aseguró que se desprenderán de sus objetos por “necesidad” y, demás, por ser una vía “fácil y accesible” de obtener dinero. “No hay de otra, o la vendo o no comemos. Hubiese preferido salir de este anillo por una emergencia hospitalaria (…) pero el sueldo mínimo no me alcanza (…) el 70% del dinero que reciba lo destinaré para comprar alimentos, eso me dará cierta tranquilidad”, expresó también Elizabeth Morillo, de 43 años.

La actual crisis económica que atraviesa el país y el alto costo de la vida ha obligado a más de uno desprenderse de sus objetos valiosos para obtener algo de “liquidez” en sus finanzas. Incluso, el personal de joyerías y casas de empeños señalaron ayer, a este rotativo, que la actividad de compra y venta del metal “amarillo” se ha “triplicado” en el segundo semestre de 2016.

Durante un recorrido se constató que “un gramo” de oro, en Maracaibo, cuesta entre 25.000 y 28.000 bolívares, dependiendo del kilate de la pieza y el gramo de plata se encuentra entre Bs. 300 y Bs. 500, aproximadamente. Los expertos en el ramo informaron que la de mayor valor es oro el italiano por “alta pureza”, seguido por el nacional.

“Se ve más movimiento de clientes los sábados y domingos. Aunque en la semana recibimos a diario un promedio de entre cinco y 15 personas preguntando por el valor de sus prendas. Casi el 80% de los clientes salen con el efectivo, muy pocos se arrepienten (…). Muchos lo están haciendo para comprar comida, para cancelar algún seguro médico o para adquirir boletos aéreos y de esta manera dejar el país”, detalló Rafael Salcedo, empleado de una joyería en la calle 72.

El economista y analista de mercado, Vicente Rojas, explicó que “el oro siempre se ha manejado como un valor refugio, sobre todo el tiempos de crisis. El incremento de la actividad (compra y venta) en el país y por parte de los venezolanos obedece al deterioro de la economía. Personalmente, recomiendo a las personas empeñar que vender porque la primera opción te da la oportunidad de recuperar el bien (…). Por lo general, el oro siempre se está revalorizando y puede servir nuevamente para salir de un apuro”.

Rojas también aconsejó a los ciudadanos “buscar la mejor opción dentro del mercado, casas autorizadas para realizar la actividad, ver cuál ofrece el valor más rentable por la joya. Que las báscula estén debidamente certificadas y con garantía. Hoy, cualquier persona puede comprar oro y eso da pie a muchas estafas (…) su valor, como ocurre con las casa de bolsas, fluctúa cada 24 horas y lo más sensato es vender cuando su precio es alto”.

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