Continuando con la tradición familiar que inició en Nicaragua, hace 167 años, Nicanor Cifuentes tiene listo el Pesebre de Canchancha. El atractivo se ha convertido en centro de oración y reposa en el patio de la casa del creador, en el sector Canchancha, parroquia Coquivacoa, de Maracaibo. Desde hoy, hasta el 2 de febrero, las puertas estarán abiertas para toda la comunidad zuliana que desee acercarse.
Con las manos cubiertas de barro y la ilusión de un niño que estrena un regalo de Navidad, Cifuentes explica al Diario PANORAMA el significado del Nacimiento: “Yo no hago el pesebre, más bien el pesebre me hace a mí cada año. Cuando lo monto, me hago más humilde y me lleno de ganas de seguir jugando eternamente para no separarme de Jesús ni de mi padre, Guillerno Cifuentes, quien me dejó esta herencia”.
“Aquí viene la gente a rezar”, asegura el poeta de 66 años mientras recorre el Santuario de Canchancha, un lugar silencioso, con paredes coloniales, vitrales de Jesús y un frío místico que evoca una sensación de paz. Las lágrimas de Cifuentes se escapan en el camino.