“Los ojitos de Lucía, los ojitos de Lucía parecen dos paraparas/ Parecen dos paraparas los ojitos de Lucía/ y el reflejo de su cara, y el reflejo de su cara parece la luz del día/ parece la luz del día el reflejo de su cara. Canten muchachos con alegría que esta es la gaita de Santa Lucía”. Así reza la gaita a la mártir de Siracusa, y que cantan miles de fieles en honor a la patrona de los invidentes.
Hoy es su Bajada, acto religioso que marca el inicio de las fiestas de la Patrona de El Empedrao. Sin embargo, este año las festividades tendrán un toque distinto pues la imagen descenderá de su camerín sin sus coronas y otras joyas, tras el robo suscitado el pasado viernes 4 de noviembre, en horas de la tarde.
Su corona fue obsequiada por los pulperos y los mismos devotos en 1923, como una muestra de la fe que la parroquia sentía por la Santa. Precisamente, la barriada luciteña creció en torno al templo, la religiosidad y el fervor a la mártir, a la que le deben el nombre de la parroquia. La barriada empedraera está sumergida en un duelo por lo sucedido, pero los que tienen años viviendo en el corazón de la parroquia aseguran que el sentido de amor y pertenencia para con el templo y la misma parroquia se ha perdido.
“Estamos asombrados por lo que ha ocurrido en Santa Lucía, pues no solo es el robo material, sino que esto evidencia el deterioro moral, familiar, ciudadano (…) No podemos dejar de lado que también la Iglesia ha perdido presencia dentro de la parroquia. El trabajo del padre Castellano no tuvo continuidad, y el proyecto de renovación pastoral nunca se puso en práctica en estos espacios. Aquí no se está trabajando en la formación espiritual y moral de la juventud, que es pilar fundamental para arraigar el sentido de pertenencia y el amor por lo que significa la Santa para nosotros”, precisó el cronista de Santa Lucía, Jairo Leiva.
