Los gritos de desesperación de unos niños y, luego, el sonido de un disparo frente a la unidad educativa Teotiste de Gallegos —en el barrio del mismo nombre, en la parroquia Coquivacoa, en Maracaibo— alertaron a docentes y representantes de una situación irregular.
Dos hampones trataban de despojar a Jesús Ángel Medina Toledo de su camioneta ranchera Ford Fairline 500, que usaba como transporte escolar.
El pasado 18 de marzo, Medina iba a dejar a dos menores en el plantel cuando fue sorprendido por los delincuentes, que le propinaron un disparo en el pómulo izquierdo. Afortunadamente, ningún estudiante resultó herido.
“Nos hemos convertido en un blanco fácil porque cumplimos una ruta y un horario ”, manifiesta Alexis Peña, presidente de la Asociación de Transportistas Escolares del municipio Maracaibo (Asotem). Señala que la mayoría de los atracos que sufren se perpetra en la mañana y cuando buscan al estudiante en sus casas, aunque en las adyacencias de los planteles tampoco se sienten seguros.
Tanto las instituciones educativas, como los transportistas y representantes temen que el incremento de robos de los transportes escolares enlute más hogares, como ocurrió el pasado 12 de abril cuando mataron a Irma Soley Rico, bedel del colegio Madre Laura, en el barrio El Callao, de San Francisco. Los delincuentes apuntaron con una escopeta a un chofer escolar y a los niños, y como no pudieron llevarse la unidad intentaron asaltar a Rico y su esposo. Murió frente a la escuela donde trabajó por más de 20 años. Recibió un disparo en el pómulo durante el intento de robo de su carro frente al plantel.
Belkis Sánchez, de la directiva de la Asociación de Transportistas Escolares de Lagunillas Vehicular (Atelv), que presta servicio a unos 4.000 alumnos en ese municipio a través de 84 choferes, indica: “Esta es la realidad a la que nos enfrentamos día a día los conductores. A los delincuentes poco les importa si hay niños cerca o dentro del carro”.
Sánchez acota que, en enero, los ladrones se llevaron un transporte escolar con estudiantes: “Agachen las cabezas y no nos miren’, le gritaban los dos delincuentes a los cinco niños que quedaron en la camioneta Chevrolet Blazer, modelo 1997, que fue robada a pocos metros de la escuela básica Francisco Antonio Zea, en Ciudad Ojeda. Le partieron la cabeza con la pistola a la conductora por negarse a entregar la unidad con los menores adentro”.
Aunque los ladrones no tardaron mucho en dejarlos uno a uno a lo largo de la avenida 41 de Ciudad Ojeda, la angustia y el pánico convirtieron esos segundos de horror en una eternidad, afirmó Sánchez.
Por su parte, Carmen Ferrer quien traslada niños en el sector Santa Lucía, denuncia que al mes les roban hasta cuatro vehículos. “No solo corren riesgo los niños, sino que también nos piden rescate por los carros, nos endeudamos para recuperarlos, o en el peor de los casos los perdemos y son más de 40 estudiantes que se quedan sin el servicio y nosotros sin el sustento”, enfatiza la mujer que pertenece a la Asociación Divino Niño.
Ante la alerta permanente de los transportistas escolares, el secretario de Seguridad y Orden Público del Zulia, Biagio Parisi, asevera que las denuncias de casos como el anterior “no son sustanciales. Recibimos una o dos mensuales en el estado; sin embargo, es una tarea que se está asignando a la policía comunal porque no tenemos la capacidad de personal, equipo y unidades para atender a todos los colegios”.
Las estadísticas manejadas por los cuerpos de seguridad se contraponen a la cantidad de hechos de esta índole que suceden al mes, por lo que queda expuesta la falta de denuncia por parte de los afectados ante los organismos policiales. Al respecto, Parisi sugiere que se adopte el hábito de dar a conocer el suceso ante los organismos competentes para actuar con los procedimientos correspondientes.
Los transportistas agrupados en más de 20 asociaciones en la capital zuliana y la COL han tomado sus medidas preventivas para tratar de disminuir las probabilidades de un asalto. En una reunión, los conductores establecieron en las cláusulas de los contratos que no hay un tiempo de espera para que el estudiante salga de su hogar, así como iniciar la jornada después de las 6:00 am.
Tayrí González, quien traslada a escolares en el oeste de Maracaibo, sostiene: “La delincuencia está desatada y lo peor es que el terror que siembra deja una marca en los niños. A mí hace un año me robaron la camioneta, pero los ladrones permitieron que se bajaran los niños; sin embargo, uno de ellos debió recibir atención médica y psicológica. Ante el susto, gritó tan fuerte que se le inflamaron las cuerdas vocales. Le costó pasar ese trago amargo”.
Ante la denuncia de la presunta ausencia de la brigada escolar motorizada, el comisario Parisi informó que, por ahora, serán los cuadrantes de seguridad los que se encargarán de vigilar periódicamente los planteles, y adelantó que con “el nacimiento de la nueva policía” arrancará un plan piloto en el área metropolitana de Maracaibo en la que los funcionarios harán patrullaje policial comunal, visitas a los colegios.
Parisi dice que ha sostenido reuniones con la Secretaría de Educación, la directiva de algunos colegios, con representantes y consejos comunales para precisar el trabajo que realizará cada uno, con ayuda de la policía, para prevenir el delito y garantizar mayor seguridad. “Este es un problema en el que todos debemos trabajar todos por el bienestar común”, acotó.