Una cruzada libran los padres y representantes por encontrar un cupo para este nuevo año escolar 2017-2018. El “corre, corre” —como ellos mismos lo califican— es diario para localizar planillas de nuevos ingresos, presentar pruebas, entrevistas, preinscripciones, y hallar un colegio de calidad con una matrícula “pagable”. Todo esto sin garantizar el pupitre dentro del aula de clases.
“Desde abril empecé a buscar un cupo para mi hijo que salió de sexto grado, es decir, que el cupo lo necesito para séptimo grado, y ya estamos llegando a julio y aún no me dan seguridad en ningún plantel. Lamentablemente, en el colegio donde él viene estudiando no hay prosecución escolar, y tengo que encontrar cupo en otro colegio, pero ha sido un calvario”, relató Virginia Díaz, representante.
La historia de Virginia se repite a diario en las unidades educativas privadas de Maracaibo. José Yépez, papá de una pequeña de 6 años, lleva tres meses buscando un cupo para la niña que está por empezar el primer grado. “He llegado a más de seis colegios y en todos me dicen que tienen los cupos copados. La realidad es que ahora debo esperar a ver si en alguno de los que llegué me llaman por si acaso les queda un cupo al finalizar las inscripciones de los alumnos que vienen estudiando ya allí, es decir, los que vienen de sala de 5 años”.
En los colegios subsidiados la situación se agrava porque son los más buscados y la demanda es mayor. Estos, según aseguran los mismos padres encierran las tres B. “Son buenos, bonitos y baratos. Estas instituciones ofrecen una educación de calidad, con valores y no son tan costosos, como están las instituciones privadas, donde una mensualidad está por encima de los 70 mil bolívares”, precisó Maritza Ruiz, representante.
Elsy Peñaloza, directora del Colegio La Merced, indicó que ellos tienen una lista de espera tan grande que puede dar para abrir otras secciones. “Diariamente llegan más y más padres buscando cupo, sobre todo para el primer grado, porque en este plantel se ofrece prosecución segura hasta el quinto año, y muchos representantes buscan eso, para luego no estar buscando cuando salgan de sexto grado para séptimo”.
“En las escuelas subsidiadas es aún más complicado hallar el cupo, porque están copadas”, dijo Laura Rangel, representante.
Los letreros de “No hay cupo” abundan en las instituciones educativas privadas, donde le dan prioridad a sus alumnos.
Jorge Bracho, director del colegio Nuestra Señora de Guadalupe, explicó que los cupos más demandados corresponden al primer grado, séptimo y cuarto año de bachillerato, pues en muchas instituciones no hay prosecución para estos cursos. “Tenemos muchas solicitudes de nuevos ingresos. La demanda en el plantel ronda aproximadamente en 200 solicitudes. Los padres de clase trabajadora buscan instituciones accesibles a su bolsillo, pero donde los muchachos tengan buenas instalaciones y una educación de calidad”.
La coordinadora general del Instituto Los Próceres, Carmen Delgado, señaló que ellos están recibiendo muchas peticiones. “Sobre todo de otras instituciones privadas donde las mensualidades son más costosas. Además, hemos notado un fenómeno que no nos había ocurrido en años anteriores, que son representantes que se fueron el año pasado y han regresado a solicitar nuevamente el cupo para sus hijos”.
Los planteles privados se manejan bajo los criterios de espacio y de un tope de alumnos para otorgar más o menos cupos.
Neuro Ramírez, autoridad única en materia educativa, indicó que en el Zulia hay muchos planteles privados de buena calidad. “Hay escuelas emblemáticas, donde los padres siempre tratan de buscar cupos, lamentablemente allí no habrá cupos para todos. En el estado tenemos la ventaja que hay muchas instituciones de excelente calidad, tanto públicas como privadas, es decir, que los padres tienen una amplia variedad de opciones”.
Ramírez puntualizó que las más solicitadas son: “La escuela Bella Vista, El Rosmini, el San Vicente de Paúl, Altamira, Los Alamo, Alfredo Armas Alfonzo, Pilar, y muchos otros; pero no solamente privados porque en los públicos también hay gran demanda sobre todo en los emblemáticos como el Udón Pérez, el Rafael María Baralt, que tienen una trayectoria de formar generaciones sobre generaciones”.