En medio de la crisis humanitaria que vive Venezuela, especialmente en el estado Zulia, las expectativas salariales de los venezolanos se esfuman. La situación es alarmante, y en las orillas de quebradas y vertederos de desechos sólidos es posible encontrar a niños, jóvenes y adultos mayores hurgando en la basura para encontrar algo de comida.
Un caso particularmente conmovedor es el de un niño de 13 años de edad, quien prefiere ser llamado «pájaro». A pesar de que sigue soñando con ir al colegio, debe caminar hasta una cañada cercana a su hogar para encontrar algo que comer. En su hogar, su familia solo puede permitirse hacer una comida al día, y por lo general es solo una arepa o arroz con mantequilla. «He conseguido huesos de pollo con carne, pedazos de arepas con queso, cambur a la mitad. Yo no entiendo cómo pueden botar cosas así, buenas, si somos tantos que no podemos comer bien», relató.
La situación es crítica, y los especialistas señalan que los trabajadores informales y formales no pueden acceder a una alimentación de calidad debido a la caída del poder adquisitivo. El sociólogo Adnovio Suárez advierte que esta situación está generando miles de casos de depresión, indigencia y hambruna en Venezuela, lo que es una realidad alarmante.
