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Conoce estos trabajos y oficios raros que también celebran su Día

Dicen que el trabajo dignifica al hombre y eso es lo que precisamente estos zulianos hacen día a día a pesar de que su oficio es visto como algo fuera de lo común. No se avergüezan, al contrario, se sienten orgullosos de ofrecer lo mejor de sí para levantar a sus familias y de ayudar a otras personas a encontrar el bienestar común. 

 A propósito de celebrarse este 1 de mayo el Día Internacional del Trabajador, presentamos los oficios más excétricos, lo que aquellos no se atreven a hacer por tabú como vender artículos en una Sex Shop, o por miedo a la muerte como maquillar un cadáver.

También mostramos el delicado arte del tatuaje; el oficio que se resiste a morir como tomar fotos instantáneas en la plaza de la Basílica y las ventas esotéricas de una perfumería astrológica. 

¡Felicidades a todos los trabajadores en su día!

 

Tatuador: “Para trabajar debes confiar 100% en tu talento”

José Medina, artista plástico

 

José Alejandro Medina desde hace cinco años se gana la vida “creando obras de arte” sobre la piel. Desde su pequeño local en un centro comercial de Maracaibo,  capta con facilidad las ideas de los tatuajes que los clientes quieren llevar para siempre en su cuerpo o los “libra” de esos dibujos que con el tiempo se vuelven una “pesadilla”.   

Siendo niño descubrió sus destrezas haciendo rayados en las paredes de su casa, como en la época de las cavernas; en la adolescencia hacía grafitis en la calle y luego perfeccionó sus habilidades  en la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga (2003-2004), destacándose en materias como Dibujo Plástico Geométrico. Complacido con el primer tatuaje que hizo a un amigo, decidió incursionar en este campo que se ha convertido en su pasión.  

Con el “boom” de los tatuajes decidió en 2011 colocar el negocio con ayuda de su tía y otros dos amigos. Sus principales instrumentos de trabajo son una máquina rotativa importada (similar a una pistola) agujas, tintas vegetales americanas, un horno esterilizador, cloro y alcohol para mantener la pulcritud del sitio.    

“Llegan muchas personas queriendo tener un tatuaje como el futbolista X, se dejan llevar por la moda de los artistas. Hay quienes son más ligados a la familia, se hacen el nombre del hijo, de la mamá. Otros que mandan a tatuarse el nombre de la pareja, y después se arrepiente porque al final la relación termina. Para ese caso en particular hay soluciones.

Un día normal, a veces llegan cinco personas queriendo hacerse un dibujo. Por lo general,  me tardo media hora haciendo el nombre de una persona. Hay otros diseños que se hacen exclusivos, viene el cliente con el borrador de lo que quiere, se ajusta e incluso se los enviamos por correo o mensajes para que los vean y quedan conformes.

  La gente está llevando mucho los llamados ‘calibre’ que van desde los hombros hasta el antebrazo, y en las muñecas son más fáciles de hacer. El costo varía entre 1.500 y 6.000 bolívares.  Otros trabajos más extremos con sombras, full color y de mayor tamaño requieren 10 o 20 sesiones y el valor es de 20 mil bolívares. En caso de que un menor de edad quiera hacerse un tatuaje es necesario un permiso de los padres, pero por lo general no trabajamos con ellos. La decisión de tatuarse implica tener conciencia de que se trata de una “marca” permanente, con o sin correcciones. Por ello, los usuarios también deben estar muy seguros y conformes con lo que se van a hacer.

Lo más demandado son las tradicionales anclas, cruces, nombres, vírgenes, santos, los maorí (figuras jamaiquinas) en varias técnicas como black and grey, acuarela. Las agujas que uso vienen importada, totalmente selladas, y se abren delante del cliente para asegurarles que no han sido utilizadas con otras personas. Ahora con el problema de la importación, me las he ingeniado con amigos en Estados Unidos y Caracas para poder conseguir las agujas que necesito para los trabajos.  

Lo primero que me  preguntan es que si duele. Si estamos hablando de agujas, es obvio que sientes el pinchazo, pero la reacción en cada uno es distinta, para unos es molesta otros pensaban que dolía más. En este proceso las personas tienden a sangrar porque estas rompiendo 5 milímetros de piel, estas inyectando  tinta para marcar el dibujo. Después de esto es importante proteger el tatuaje con papel envoplast para protegerlo del polvo o de cualquier agente externo que pudiera contaminarlo.  

¿Se puede borrar el tatuaje no deseado? Hay dos formas: por rayo láser o hacerse un cover-up, que es hacer encima del tatuaje ya existente otro que lo oculte por completo para que la persona esté conforme y no tenga el trauma del nombre de la mujer o del hombre con el que terminó.      

Para hacer este trabajo tienes que estar 100% seguro, al extremo, confiar en tu talento y eso lo debemos hacer todos en cualquier circunstancia”.

 

 

Vendedores Sex Shop: No vendemos sexo, ofrecemos productos para bienestar sexual 

 

Juan Medina, vendedor Sex Shop  

Trabajar dentro de una tienda de artículos sexuales requiere una habilidad muy cuidadosa para atender esa clientela que busca salir de la rutina en sus encuentros íntimos.  De eso es tan muy claros Edwin Quiñónez y Juan Carlos Medina, empleados de una  Sex Shop  en el centro de  Maracaibo. Ellos califican su labor tan normal como cualquier otra.  Reconocen que al principio se avergonzaron un poco, pero luego entendieron que ofrecer cientos de productosde este tipo no es ni debe ser un tabú.  

La discreción es la “regla de oro” de estos locales muy visitados en su mayoría por mujeres. Vidrieras completamente forradas, llamativas exposiciones de lencería y juguetes es el gancho de estos locales, donde los empleados deben saber tratar al público y sobre todo orientar la función y el beneficio de cada artículo.

Nosotros no vendemos sexo, que es lo que mucha gente confunde. Se imaginan que al cerrar la puerta del local estamos viendo una película con censura y no es así”, aclara Quiñonez, también sexólogo.

 Relata que los visitantes más recurrentes son mujeres (70%), seguido de los hombres (30%) y parejas heterosexuales (40%).  “Quien más se instala en el local es la mujer, recorre todo el espacio, mira la lencería, pregunta todo lo que ve. En cambio el hombre es más directo, llega, pide y se va”, cuenta el trabajador.   

“Las mujeres buscan aceites, lencería. Y al ver nuestro uniforme timbrado con el nombre de la tienda nos preguntan: “¿dónde queda?; ¡ajá, la tienda picante!”, se interesan. Para nosotros ha sido normal.  

Llegan damas de todas las edades, de 55, 45 años y al ser la primera vez que entran se ponen como muchachitas de 15 años, preguntando por todo y se ríen. Hasta las que dicen ser  todas unas expertas en el asunto, al entrar se quedan asombradas, sentadas, mirando todo.  

Hace poco vino una pareja, el señor tenía 70 años. La esposa dijo que quería llevarle algo distinto. Lo trajo para que pagara lo que ella iba a escoger. Para trabajar en una Sex Shop debes saber lo que estás vendiendo, para qué se usa y lo que te ofrece.

Con el “boom” del libro 50 sombras de Grey, no faltan los clientes que buscan artículos “bongdage” (acto de atar a otra persona con fines eróticos) con el uso de látigos, esposas y amarres. Pero tradicionalmente lo más llevado son los aceites para dar masajes, vibradores, retardantes y geles. 

Durante las compras, las personas se intimidan al entrar. Piden que cierres la puerta cuando adquirir un juguetes se trata, para sentirse más en confianza,  como hay otros que no les importa que esté abierta, les gusta ser vistos. Hemos hecho  envíos por encomienda a domicilio o salimos a la puerta del centro comercial para hacer la entrega al cliente. Incluso nos ha tocado hasta en la misma escalera eléctrica, dar el pedido. 

En este negocio te encuentras personas que buscan asesorías. En el momento no las puedo atender como pacientes, pero les aconsejo llevar ciertos productos, en su mayoría comestibles, que pudieran estimular la relación. Esto es algo que debe ser abordado, hablarlo en pareja y tratarlo con especialistas.     

No aceptan la entrada de menores de edad. Visitan el local personas de clase alta, funcionarios públicos y profesionales. A veces llegan una docena de ellos a querer comprar un producto.  En ocasiones hacemos una sesión de “Tuppersex”, una venta al público en casa de una cliente, donde mostramos los artículos más vendidos, cómo y para que se utilizan. Por lo general asisten 20 personas, entre mujeres y parejas.    

Tampoco hemos escapado al problema de la crisis, todos los precios se han disparado. Todos estos productos son importados, desde el lubricante más pequeño hasta el juguete más grande. Sería bueno tener probabilidad de fabricarlos aquí. Pero no es fácil porque es mucho trabajo.   

Nuestro empleo es normal e igual a otro, vendemos por productos, pero son otros tipos de productos. Igual hay que tratar bien al público, darle la bienvenida. Mostrar para qué sirve cada cosa. Socialmente es mal visto  pero qué es más dañino ¿una caja de cigarros o un aceite caliente? ¿Dos litros de refresco o un gel? Esto es un trabajo como cualquier otro y tratamos de atender bien al público”.    

 

 

Maquillador de cadáveres: “Hago lo que otros no se atreven a hacer”

  A nadie le gusta el trabajo que él realiza, pero es uno de los pocos que se atreve a hacerlo. Yackvan Fontalvo apartó el miedo a la muerte, cambió el cepillo de barrer del área de mantenimiento de una funeraria por una mota para maquillar cadáveres en Maracaibo.

“Me encargo de preparar la imagen de ese ser querido -lo mejor posible- que los familiares recordarán para siempre, hasta que lo lleven a su última morada”, cuenta este marabino, quien lleva 11 años en el oficio.

Aún recuerda el frío y los nervios que sintió por primera vez cuando manipuló un cuerpo sin vida en la antigua funeraria Larrazábal. Desde entonces ha tenido que tener “estómago de hierro” para preparar todo tipo de cadáveres: aquellos que han muerto de forma natural o trágica y también a no asombrarse por los “sonidos extraños” que emiten los muertos. “Creo que Dios me dio un don y me gusta lo que hago, lo que nadie se atreve a hacerlo yo lo hago y con eso ayudo a mi familia”, relata Fontalvo.      

“Mi trabajo como tal es retocar el cuerpo, como es un momento difícil para la familia, trato de dejarlo lo más presentable posible, si es de asearlo lo aseo. Aprendí por medio de otros compañeros que lo hacían, no somos certificados, y a través de los años me las he ingeniado en la preparación de un cuerpo y a maquillarlos.

 Hay cuerpos que vienen con arterias tapadas, otros llenos de líquido. Aprendí todo lo que sé en la antigua funeraria Larrazábal, con el señor Heberto Acosta. Una vez me dijo él: ‘Voy a prepararte tres difuntos, y de allí en adelante los preparáis vos’.

 Llevaba seis meses trabajando en el área de mantenimiento y, bueno, no sabía que tenía ese don.  Me he ido especializando en los hospitales y con la medicatura forense.

La preparación de un cuerpo es más rápida cuando la persona tiene 20 o 30 minutos de fallecido, de forma natural, como infarto o que estuviera en un hospital, o en su casa con aparatos, sin complicaciones. Los mayores de 80 y 90 años son más fáciles de preparar porque su cuerpo asimila más rápido los químicos que preservan el cuerpo, en media hora se alistan. En cambio los obesos son un poco más complicados por la grasa corporal y tardan una hora y media en prepararse.

 

Como en lo que más se fijan las personas es el rostro, debemos trabajarlo lo más delicado posible como el corte de cabello, rasurarle la barba a los hombres, y en las mujeres el cutis, colocarle polvo compacto, el rubor, la sombra en los ojos, el esmalte de las uñas. Se limpian las caras rostros con alcohol para resecar la piel y evitar que segreguen grasa por el proceso de descomposición.  Ahora como está la situación trabajamos con lo que tenemos, el mismo familiar colabora con el maquillaje, sino lo hace uno.  Les pregunto qué es lo que quieren, y lo hacemos.

En este ámbito la mayoría nos conocemos y nos echamos los cuentos. Algunas veces me ha tocado ver como los cuerpos emiten sonidos como gases, no todo el tiempo, unas que otra, de que abran los ojos todavía no he visto el primero (Risas). Así como ha habido momentos de risas, también viví situaciones no tan gratas.  Me ha tocado preparar a tres amigos y fue algo que me impresionó muchísimo. También me conmovió cuando una mujer llevó a su hijo muerto,  de cinco años, en sus propios brazos a la funeraria llorando.  Gracias a Dios no lo he hecho con un ser querido.  

No anhelo tener una ganancia grandísima con lo que hago. Con la situación de ahora no es fácil darse el lujo de rechazar un trabajo, de exigir. Somos pocos lo que hacemos este trabajo, no cualquiera trae un currículo, y dice yo sé preparar un cuerpo, eso no es así. Somos contaítos la mayoría en este tipo de actividades. La muerte es un momento inevitable y siempre va a ver una persona que haga lo que yo hago”.

 

Fotógrafo de plaza: “Cualquier trabajo es motivo de orgullo”

Luis Carrillo, fotógrafo de la plazoleta.

Cuando el sol amanece en la plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Luis Eduardo Carillo ya se encuentra listo con su cámara colgada al cuello para tomar las fotografías instantáneas a los cientos de turistas que a diario visitan el “corazón” de Maracaibo. Aunque dice no tener un título de grado superior en la pared de su casa,  este marabino, de 66 años, se siente orgullo de su oficio con el que ayuda a su única hija y al resto de la familia.

Desde joven le gustó la fotografía, pero nunca tuvo oportunidad de comprarse una cámara.  “Para dónde más voy a agarrar si no tengo otra cosa qué hacer, me gusta lo que hago, me siento orgulloso de conocer personas de otros países y que mis fotos se las lleven de recuerdo, que vean lo bonita que es la Basílica”, narra Carrillo, sentado en la base del pilar del templo.

“Siempre trabajé en el centro. Con mi papá monté un negocio de venta de ropa, pero luego él murió y el localcito quebró. Me gustó desde siempre la fotografía, y un señor que trabajaba con eso en la plaza, creo que le caí bien, me vendió una cámara Polaroid en 100 bolívares, hace muchos años.

No hubo nadie que me explicara qué hacer. Aprendí solo a tomar las fotos, a colocar la cámara para que no salieran blancas, manejar bien el pulso para que la imagen no estuviera movida. De cualquier forma se hace la foto para que quede especial para el cliente.

Con la crisis, ya el material de la cámara no está viniendo y tuve que cambiarla la cámara por una Fujifilm digital. La foto, tamaño 10×15, la sacamos aquí mismo en un local cercano, y tardamos dos minutos en entregarlas.

Aquí llegan muchas personas de otros países, de Estados Unidos, de Europa, de Suramérica, familias completas, o enamorados que están de paso por la ciudad, aprovechan y se toman la foto de recuerdo con la Basílica de fondo. Ahora con la tecnología hay teléfonos que toman la foto y se la llevan, pero siempre hay otros que no tienen y cuando ven a uno, se emocionan, lo llaman para que se las tomen. 

 Nunca falta uno que me pregunte a dónde pueden ir, qué lugares visitar de Maracaibo, y no sé qué decirles porque a la ciudad le hace falta personal que incentive el turismo, mejorar tantas cosas.  La mejor temporada para nosotros es la feria, Semana Santa, los fines de semana y días feriados, porque llegan muchas personas y lo que quisiéramos, al igual que mis otros compañeros, es que nos dejen tomar las fotos porque con esto nos ayudamos.  

En las grandes ciudades del mundo e incluso en la propia plaza de San Pedro, en el Vaticano, existe toda una actividad dedicada a satisfacer las necesidades de los peregrinos y turistas, desde puntos de hidratación y comidas, hasta baños, pequeños puestos de souvenirs y fotógrafos de instantáneas.    

  Soy perserverante, me gusta mucho lo que hago, cualquier trabajo, mientras se haga con honestidad, es motivo de orgullo y lo seguiré haciendo hasta que el cuerpo me dé fuerzas”. 

 

Dueña de perfumería astrológica: “Ayudamos a conseguir ayuda espiritual”

 

 La vista no alcanza para detallar todas las imágenes católicas, paganas, esencias, piedras, dijes y yerbas que ocupan las vitrinas del negocio de Mary de Castillo, cercano  a la plaza Baralt de Maracaibo. Con más de 30 años de trabajo, esta mujer, nacida en Arequipa, Perú, comenzó con un restaurante en el centro de la ciudad, pero luego decidió liberarse de la cocina para dedicarse a lo que más le gusta: la perfumería astrológica.

“Recuerdo que tenía el restaurante, y como vimos que otros negocios cercanos  de esoterismo tenían mucha demanda, colocamos un local similar”.

“Por encima de todo está Dios. Lo que hago es sencillamente a ayudar a las personas para que consigan una ayuda espiritual, con baños, el uso de perfumes y de imágenes”, dice la propietaria del negocio, quien se siente muy zuliana a pesar de haber nacido en otro país. 

“Recuerdo que tenía el restaurante, y como vimos que otros negocios cercanos  de esoterismo tenían mucha demanda, colocamos un local similar. Empezamos con ventas de recuerdos para bautizos, matrimonios, tarjetería, que los administraba mi esposo Edgar. Después pusimos la venta de hierbas para curar dolencias, que las traíamos de El Bajo en San Francisco y de Trujillo, como la hierba sagrada, maravilla, cola de caballo, romero, ruda, artemisa, albahaca.

Comenzamos la venta de baños, despojos para aumentar la prosperidad; hay uno que dice llama clientes para atraer las compras; tampoco falta el de los amarres para el ser amado. La mayoría de esta mercancía es fabricada en los estados centrales como Carabobo, Yaracuy y Distrito Capital.

Surtimos el mercado con imágenes de yeso, las empezamos a traer de Ureña y San Antonio (estado Táchira). La que más se llevan, entre las católicas, es la Virgen de Chiquinquirá y Jesús de la Misericordia, San Miguel Arcángel y José Gregorio Hernández.  Entre las paganas está las Tres Potencias, Eleguá el africano, Don Juan del Dinero y Nicanor Ochoa para el dinero; la corte Vikinga y la Corte Malandra, de ladrones que defienden los comercios de los atracos de otros ladrones y tenemos la imagen de Lino Valle para que ayude a los jóvenes en sus estudios.

  Nada de lo que muestro lo preparo yo. Todo esto lo traen los proveedores. Entre los productos más demandados está el ron de culebra.  Se toma una serpiente ciega, porque son más fáciles de capturar, y se coloca en un recipiente de vidrio con el licor. Esto es muy beneficioso para la fracturas, porque las ayuda a restaurar los huesos.

Un día de trabajo por lo general vienen comprando en su mayoría velones, tabacos, inciensos. Tenemos jarrones, pero esto si no me gusta, porque se usan para sacrificios de animales y con esto si no estoy de acuerdo, los vendo porque los necesitan otras personas, pero no me gusta.

De cualquier cosa que veas aquí te puedo decir para qué es. Todo esto lo he aprendido poco a poco, no lo aprendí de un libro.  Como te dije, lo que hacemos es dar esperanzas a esas personas que quieren una ayuda, y que recuerden que por encima de todo esto está Dios”.  

    

 

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