Las autoridades colombianas evacuaron el martes un campamento que albergaba a inmigrantes venezolanos en Bogotá, desmantelando el refugio temporal pese a que se espera que el flujo de refugiados de la nación vecina continúe.
Las carpas amarillas que una vez alojaron a las familias se amontonaron en un rincón del campo de fútbol que en noviembre se convirtió en refugio momentáneo para unos 600 inmigrantes venezolanos que antes estuvieron durmiendo en las afueras de la principal terminal de autobuses de la ciudad.
Carmen Núñez, quien cumplió 58 años el martes, comenzó a llorar frente a las autoridades porque no tenía idea de dónde ir. “¿Ahora dónde, a la calle?” dijo con su bastón en la mano. “No tengo plata pero ya quiero irme para Venezuela, ahí al menos tengo donde quedarme”.
Los funcionarios le ofrecieron transporte hasta la ciudad de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, pero la mujer alegó que no tiene dinero para regresar a su hogar en la costa venezolana. Otros migrantes se encontraban con sus pertenencias en la entrada del campamento, fuertemente vigilada.
