En las iglesias marabinas bendijeron las palmas en este Domingo de Ramos. En la catedral de Maracaibo el arzobispo, monseñor Ubaldo Santana, hizo la bendición frente al arzobispado, desde donde en procesión junto a la feligresía caminó hasta la iglesia matriz, donde ofició la misa.
En el Domingo de Ramos la Iglesia católica simboliza la entrega triunfal de Jesús a Jerusalén. Con las palmas benditas, símbolo de vida, los fieles aclamaron a Cristo.
«Que esta alabanza sea un compromiso de fe. Esta celebración nos va permitir entrar más adentro de nuestra fe, que es un camino que nunca debemos dejar de emprender y profundizar, porque necesitamos una fe del tamaño de los tiempos que vivimos», dijo monseñor.
Durante la eucaristía se hizo la narración de la Pasión de Jesús. Y la capilla musical estuvo a cargo de los Niños Cantores del Zulia.
«Las palmas nos representan a nosotros, porque somos los que aclamamos a Cristo. Jesús entró en un burrito, de la manera más sencilla, y quienes le aclamaron fueron gente humilde. Que nuestro espíritu siempre este deseoso de aclamar a Jesús, y de ponerle la vida de nosotros y de nuestra familia en sus manos. Y que además tengamos siempre presente a todos los venezolanos que están pasando por una situación difícil», indicó Santana.
Monseñor pidió concentrarse en Triduo Pascual. «Esos tres días son la joya del tesoro. Y allí en ese manantial de amor los invito a sumergirse. Quien no soporta el agobio, el sufrimiento y la desesperación que venga a Jesús, Él nos hará que el peso se nos haga más ligero».
Enfatizó que a medida que en estos días vaya pasando la Pasión de Jesús pidió pensar y reflexionar sobre aquel que sufre. «Pensemos en los pobladores de Siria que han sido bombardeados, pensemos en los millones de personas que están en las cárceles, en los que protestan y son golpeados. Allí está viva la Pasión de Cristo (…) La única manera de acabar con la guerra, la sed de poder es haciendo lo que Jesús hizo, es decir, volcando no misiles sino toneladas de solidaridad, de servicio incansable, de sacrificio. Nos nos cansemos de hacer el bien».