Vendedores de carne de cerdo, queso y otros productos lácteos en Maturín dijeron que los apagones constantes están golpeando sus negocios y dañando mercancía perecedera que depende de refrigeración para conservarse.
Pérdidas por falta de refrigeración
Los comerciantes señalaron que las interrupciones del servicio suelen durar entre seis y siete horas, tiempo suficiente para echar a perder alimentos y afectar su capital de trabajo. Indicaron que, en su mayoría, compran la mercancía a crédito y luego enfrentan mermas recurrentes por la falla eléctrica.
José Vargas, comerciante de mercado viejo en Maturín, explicó que los cortes prolongados deterioran la calidad de la carne. “Llegas a casa y no hay luz; entonces hay que esperar seis horas más sin refrigeración. Esto afecta porque uno pide poquita mercancía para que no se quede allí”, dijo.
Otro vendedor afectado afirmó que en los últimos días han ocurrido hasta cuatro apagones continuos, por lo que han buscado maneras de resguardar productos como quesos, huevos y carne de cerdo para evitar pérdidas totales. También recordó que semanas atrás sufrieron mermas cuantiosas tras la paralización de los sistemas de frío.





