Apagados, los semáforos encienden la anarquía en el tráfico de Maracaibo. A merced de la ley del más vivo los vehículos se abren paso en calles y avenidas, mientras que usuarios se aventuran esperando que alguien “se apiade” y les de paso: un escenario presto para accidentes viales.
Difícil es encontrar un semáforo que, a tres colores, contribuya a contener las vivezas del conductor marabino. Bien sea por hurto de cableado o por fallas técnicas aún por solucionar, la ciudad amanece y anochece con “guillotinas” que cobran choques y víctimas.En una sola intersección es común que de dos a cuatro semáforos no funcionen, dejando la calle sin los colores de tránsito. Así se ve a lo largo de la avenida Padilla, donde pocos dispositivos han sobrevivido. En la calle 93, las luces permanecen apagadas a dónde se mire.
En la calle 85 Falcón con la avenida Delicias los semáforos tampoco cumplen su función. En la vía, la calle 79 con la avenida 15, un semáforo se mantiene tumbado, marcando sus verde, rojo y amarillo sin efecto alguno.
“Un carro lo tumbó y lo dejó así, nadie ha pasado a acomodarlo y eso que esta zona es muy transitada, mucha suerte han corrido los que rozan y no llegan al choque, porque aquí manejamos muy mal”, expresó Luis González mientras desayunaba en un local de la zona.
En la Libertador no hay aparato funcional que contenga el constante flujo vehicular de la zona. Tampoco en la avenida 5 con calle 93 ni en Bella Vista con la 89-E ni con calle 89.
En la Av. 20 con calle 77 los semáforos no funcionan. En la misma avenida, con calle 64, hay tres equipos más fuera de servicio. Al pasar la calle 87 con Av. 19, el caos vehicular confirma que los aparatos también lo están.
Los dispositivos de las calles 95 y 96, que deberían titilar en Cañada Honda, se mantienen apagados. La situación se repite en la intersección de la circunvalación 3 con Cuatricentenario, donde vecinos apuntan que “hace tiempo se robaron los cables de los semáforos y por eso no funcionan, a cada rato los carros están a punto de chocar”, dijeron.
Los transeúntes rechazan el escaso control del tránsito que los afecta día a día. “Perjudica a conductores pero también a nosotros los que hacemos vida en las calles, nos vemos amenazados porque no hay control, los carros pasan volados y si no ven ‘la roja’ no se detienen. Tengo que pensar dos veces para cruzar la calle, que el gobierno los arregle”, dijo Mirta Ríos, ama de casa.
Otro factor que empeora la situación es la ausencia de fiscales de tránsito, quienes “desaparecieron” por completo de las calles y avenidas, tras la fusión de sus competencias con las de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en 2012.Para conocer una respuesta por parte de la municipalidad, se intentó establecer contacto con el el director de Gestión Urbana de la Alcaldía de Maracaibo, Daniel Boza, lo que no fue posible.