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Reportaje: A 10 años de la Ciudad Educativa El Marite, así está la obra

Quince minutos de calles de tierra —desde La Curva de Molina, zona comercial importante en el Oeste de Maracaibo—  y ranchos de lata son la antesala al gran monstruo de concreto, a la estructura cuadriculada de la Ciudad Universitaria El Marite, o como su padre, el expresidente Hugo Chávez le bautizaría luego,  “Ciudad Educativa Integral Simón Rodríguez”. 

El silencio inunda sus alrededores, lo que da la sensación de una obra solitaria pero que es roto por los gritos de 844 niños durante el recreo. 

El proyecto pensado por Chávez, cubriría las demandas de educación del oeste de Maracaibo desde preescolar hasta la escuela técnica para la atención de 5.600 niños y adolescentes. Se dividiría en cuatro cuadrantes: en el primero, un Simoncito y una escuela especial; en el segundo, primaria; el tercero, bachillerato y el cuarto la escuela técnica, para un total de 220 aulas. También habría atención médica, una plaza cívica y un rectorado para las oficinas administrativas.  

 

 

El ambicioso esquema contemplaba la sustitución de rancho por vivienda, asfaltado de las calles e instalación de los servicios públicos, un cambio de ‘civilidad’ a cinco kilómetros a la redonda tomando como eje a la Ciudad Educativa de las que solamente se entregaron 428 de las 1.074 casas en el primer kilómetro.  

“Mucha gente dice que debió ser construido en otro sitio más seguro, porque hemos tenido numerosos desmantelamientos desde que funcionamos aquí. Yo digo que debió hacerse aquí  para transformar el futuro de los niños que acá crecen, para que ellos aprendan que pueden tener otras oportunidades a través del estudio. No perdemos la fe en que esto se culmine”,  dijo la directora del Simoncito, Rosilda Mirto.

Desde el 2013 funciona el Simoncito con 55 aulas el complejo; así como, dos comedores, un aula de música, una de cultura y otra de proyecto audiovisual. Esas paredes también los separan de esas calles de tierra, casas de latas y sin servicios públicos, hambre, delincuencia, drogas y alcohol. 

 

 

La Ciudad Educativa Integral Simón Rodríguez empezó a construirse durante el mandato del expresidente Hugo Chávez el 10 de junio del 2006, cuando colocó la primera piedra de la edificación. En sus inicios, la obra estuvo a cargo de  la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas (Fede), pero también habría intervenido el Ministerio de Educación, Vivienda y Hábitat y Petróleo y Minería, este último ha sido ejecutor a través de la filial Ducolsa desde el 2010.

Pero la obra se ha detenido varias veces desde que se colocó la primera piedra hace una década. La primera fue en el 2007 por cinco meses, sólo arrancó por un trimestre en el 2008 y se retomó la construcción un año después, el 29 de septiembre del 2010. En el 2013 comenzaron de nuevo los trabajos y el 8 de septiembre se inauguró, finalmente, el primer cuadrante en el que funciona un Simoncito y hasta tercer grado de la escuela básica.

 

 

Gigantescas edificaciones como la Ciudad Universitaria de Caracas, declarada patrimonio mundial por la Unesco en el 2000, tuvo la primera inauguración nueve años después de haberse comenzado su construcción (1943-1954): la Plaza Cubierta, el Aula Magna con los “platillos voladores” de Alexander Calder y la Biblioteca Central adornada del vitral de Fernand Léger, además de los edificios en los que se encontraban la Facultad de Economía,  Filosofía y Letras, Farmacia, Arquitectura y Urbanismo y Ciencias.

  Un secreto a voces

 

“Es realmente triste que esa obra no se haya terminado aún, ya los niños que debieron estudiar allí deben estar muertos o son delincuentes”, lamentó una fuente quien prefirió mantenerse bajo anonimato por miedo a represalias.

A la fecha —julio de 2016—  la obra está paralizada, faltan aún tres cuadrantes que siguen siendo esperados por la población de las comunidades de 12 de Marzo, El Modelo, Beto Murillo, Estrella del Lago, Pinto Salinas, Nuevo Horizonte, Reinaldo Amaya, El Hatillo, Los Filúos, Paraíso y Venancio Pulgar.

 

 

“Esa obra es un muerto. A nadie realmente le ha importado ese proyecto, se ha detenido muchas veces por falta de presupuesto, pero siempre le inyectan plata y nunca termina la obra. Es lamentable porque cuando Chávez escogió ese sitio lo hizo porque era el más crítico de Maracaibo, la mayoría de los habitantes no sabía leer, el consumo de drogas se veía a plena luz del día y era peligroso llegar hasta la ciudad educativa porque te atracaban”, aseguró el narrador.

A exactamente dos meses de inaugurado el Simoncito, hubo un asalto en el que resultó un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana muerto, mientras que un oficial y 13 obreros salieron heridos cuando robaron un millón de bolívares con el que se iba a pagar en efectivo la nómina de 500 obreros. 

 

 

En una noticia publicada el 12 de noviembre del 2013 por PANORAMA, Luis Morales —para ese entonces— jefe del Comando Regional 3 de la Guardia Nacional Bolivariana, los 8 asaltantes irrumpieron con un vehículo Tucson rotulado con Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), estaban uniformados como los funcionarios del organismo y portaban fusiles, armas largas, granadas y chalecos antibalas.

Morales aseguró que este grupo no es una banda criminal, “son personas preparadas que organizaron este robo (…) Actúan como un funcionario policial lo que hace sospechar que fueron o que pertenecen a un cuerpo de seguridad del Estado”.

Se inició una investigación sobre el hecho, pero no fue confirmado que hayan sido realmente funcionarios. 

 

 

Detenida por factores externos

Mafias han detenido el cauce en la culminación de la obra, según el gerente regional de occidente de Ducolsa, el mayor del Ejército Tauriko Márquez.

“Enviar gente a trabajar allí significaba que renunciaran, preferían renunciar a la empresa antes de hacerse cargo de ese proyecto por el cobro de vacunas y lo inseguro que es trabajar allí”, reveló Márquez. 

“El primer día que recibí el proyecto asesinaron a mi guardaespaldas, el sargento primero Junior Bonilla Piña, de 33 años. Ha sido un trabajo muy difícil de ejecutar pero no perdemos la esperanza de que se logre”, sostuvo.

 

 

 

El secretario de seguridad del Zulia, Biagio Parisi, no negó que hubiesen mafias con las “garras” dentro de la construcción de la obra: “Debe haber mafias metidas allí, pero la Guardia Nacional Bolivariana y el Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia custodian el complejo de noche y de día. Los vecinos también llaman y avisan si sucede algo”.

Agregó y resaltó: “Tuvimos que derrumbar cuatro ranchos de la parte de atrás de la Ciudad, porque por allí se robaban las cosas, ahora hay que colocar una cerca. Hay que hacer una inversión grande allí”.

Esos muros han sido testigos silentes de los juegos de niños, de su crecimiento físico e intelectual así como de la indiferencia gubernamental y el aprovechamiento de algunos habitantes de la comunidad: “Se ven los ‘malandritos’ de la zona fumando detrás de la estructura a ver qué se roban para comprar drogas”, señaló un relator.

Según voceros, la comunidad estuvo inmersa en todo el proceso la construcción de la obra: “Hasta a los mismos delincuentes de la comunidad los pusimos a cuidar la obra y eso los mantenía ocupados y recibían remuneración por eso, nadie se robaba nada, pero con el tiempo todo se desvirtuó. Nosotros tuvimos que apartarnos”, confesó. 

 

 

En estos momentos la obra se encuentra en negociación de funciones con la Gobernación del Zulia, quien ha decido apoyar en la culminación, “sólo falta el ejecútese”. El funcionario castrense Márquez asomó que ya fue aprobado el nuevo presupuesto, sin precisar montos, para construir el segundo cuadrante, la escuela primaria.  Hasta ahora está listo un 25% de las cuatro estructuras educativas que se concibieron originalmente, la Ciudad Educativa Integral Simón Rodríguez sigue siendo una materia pendiente.

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