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¡Bienvenido a El Empedrao! El presbítero Guillermo Segundo Sánchez Montiel fue designado nuevo párroco de la parroquia eclesiástica de Santa Lucía y asumirá las riendas del icónico templo de Maracaibo el próximo domingo 18 de septiembre.
Llegará desde El Moján, donde dice: “Fui profeta en mi tierra”. Pues nació en esa localidad hace 53 años y está a cargo de la parroquia e iglesia San Rafael Arcángel, de Mara, desde hace 7 años. Sánchez, por disposición del arzobispo Ubaldo Santana, viene a suceder en la rectoría de ese espacio a monseñor Jesús Quintero y a su vicario Silverio Osorio. El primero, al frente de la Catedral marabina, celebrará, este 11-S, 51 años de vida sacerdotal y el segundo —además de vicario en Catedral— ahora está a cargo del Convento de San Francisco de Asís.
Sánchez celebro el pasado 24 de julio Bodas de Plata sacerdotales, junto a Leonardo López Quintero, Pedro Colmenares y José Gregorio Andrade. Él recibió la condecoración Municipio Mara en su única clase.
A comienzos del 2000, Sánchez fue enviado al municipio Colón. La idea era estar un año y permaneció 12, contó. “Me vine a Mara por la vejez y salud de mis padres, a quienes tuve cerca hasta el último día de sus vidas”. “El padre Guillermo Sánchez fue misionero en tierras del Sur del Lago. Es un sacerdote muy inteligente y cercano a los fieles. Su preparación, amor a la liturgia y experiencia bastaron para que monseñor Ubaldo Santana procediera a la designación”, resumió Eleuterio Cueva, párroco de la Basílica.
A Sánchez lo espera una feligresía unida, creyente en Santa Lucía. Los fieles desean que con su acción las fiestas patronales recuperen el brillo perdido.
Él se define como “tradicionalista”. “Estoy marcado por la tradición. Me gustan las procesiones, la gaita… y sé que después de la fiesta de la Chinita, la segunda en Maracaibo es la de Santa Lucía. Rescataremos y mantendremos la festividad”, afirmó a PANORAMA.
En la capital zuliana y la populosa y barriada tiene amigos y compadres. Su madrina de bautizo, Chinca Vílchez, vive en El Empedrao. “Ella dice que ir al templo es un milagro de Santa Rita de Casia”, contó el sacerdote.
Su paso por la barriada luciteña se suma a los emprendidos, entre otros, por el padre José Luis Castellano —quien estuvo 54 años—; el padre Pedro Colmenares y, más recientemente, José Severeyn, “quien, a sus 74 años y por motivos de salud, pidió le adelantaran su jubilación y está de año sabático, acompañando al padre Jesús ‘Chulique’ Hernández, en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús”.
El sacerdote Osorio dice que a Sánchez le espera una tarea ardua en Santa Lucía, donde la iglesia presenta serios problemas de infraestructura. “Le falta pintura y las columnas del interior, por ejemplo, están implosionando y se filtran varias áreas”.
“Yo sé en quién he depositado mi confianza, pues para mí la vida es Cristo”, es el lema sacerdotal de Guillermo Sánchez. “Voy a Santa Lucía como ejemplo de Cristo, para dedicarme a mis feligreses y respetar la tradición. Esperen en mí a un amigo”.