El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, repudió este miércoles los «actos vandálicos» que se han cometido en el Zulia, lo que provocó el apagón ocurrido hoy desde las 4:20 de la madrugada.
«Queremos denunciar y repudiar rotundamente los hechos vandálicos que se han venido cometiendo en el estado Zulia (…) Precisamente hoy nos quemaron, nos incendiaron otra estación, la subestación Moralito, a 40km de El Vigía (…) Y este incendio afecta tanto El Vigía, en el estado Mérida, como en el estado Zulia», expresó en un contacto telefónico con Venezolana de Televisión.
«Son cinco subestaciones en el Zulia en menos de 3 meses, que han quemado en menos de 3 meses y dos cortes de cables sublacustres», agregó el ministro.
«Nosotros estamos poniendo todo nuestro esfuerzo (…) tanto en el suroccidente específicamente en el estado Zulia, para estabilizar pero se hace difícil si seguimos con estas acciones vandálicas», enfatizó Motta Domínguez.
Hizo un llamado a los venezolanos a estar alertas y a denunciar «cualquier situación que vean extraña cerca de las estaciones porque este es un plan que está bien definido y que está en marcha, para crear el desasosiego y alterar nuestras elecciones».
A las 4:20 de la mañana de este miércoles se registró un apagón en nueve municipios del Zulia, que se ha prolongado por más de 12 horas en la región.
La cotidianidad de Maracaibo sufrió un nuevo golpe este miércoles desde las 4:20 de la mañana. Un apagón, esta vez generalizado y prolongado hasta por más de 12 horas, afectó los servicios de salud, el transporte, el comercio, las actividades educativas y la vida cotidiana una vez más.
En el hospital Central de Maracaibo se vieron obligados a cerrar la emergencia. “Le agradezco al todo el personal presente en esta área favor desalojarla. La emergencia está cerrada, no hay luz. Retírense por favor”. El llamado lo hizo el portero de la entrada al servicio de atención a emergencias de adultos del Hospital Central, doctor Urquinaona, en el centro de Maracaibo, la mañana de este miércoles 18 de abril, cuando la ciudad se encontraba sin electricidad tras el apagón general que comenzó desde las 4:00 de la madrugada.
Más distante, dentro de un vehículo estacionado muy cerca de la entrada, la señora Ana Pérez soplaba con un pedazo de cartón a su madre enferma, del mismo nombre, para darle un poco de ventilación bajo el inmenso calor de la ciudad a esa hora, mientras esperaba atención médica.
“Nos mandaron para otro lado porque no nos van a atender, pero yo no me voy hasta que atiendan a mamá. Ella está muy mal de una úlcera contaminada en una pierna y necesita atención urgente”, manifestó la mujer.
Comercios paralizados
La mayor parte de la actividad comercial no había podido abrir sus puertas y los trabajadores permanecían a las fueras esperando el regreso de la luz.
Las refrigeradoras de los pequeños y medianos comercios quedaron apagadas con el riesgo de que se dañen los alimentos que requieren congelación.
La falta de punto de venta afectó también cualquier posibilidad de comprar medicamentos o alimentos, todo con el agravante de la falta de efectivo.
Bancos abarrotados
En los bancos las colas eran más largas de lo normal porque estaban cerrados pasada las 8:30 am.
Colas interminables de pensionados, esperanzados en poder cobrar la pensión, estaban instaladas a las afueras de los bancos desde la madrugada, pero sin esperanza de poder cumplir con el cobro con el agravante del apagón.
Gasolineras con largas colas
Largas filas se observaron también en las gasolineras que no estaban despachando combustible por la misma causa.
Normalidad cero en comunidades
En hogares de sectores como Las Veritas, Belloso, 5 de Julio, Tierra Negra, Santa Lucía, El Saladillo, Pomona, o 18 de octubre, muchas familias “agarraban fresco” frente a sus casas.
En edificios, muchos optaron por quedarse en los apartamentos de los pisos altos porque los ascensores no funcionan.
Miles de vecinos y conserjes de condominios montan guardias ante los portones eléctricos que tuvieron que ser desactivados para entrar y salir manualmente. Todo, por la inseguridad que pone en peligro las residencias.
El apagón también dejó sin agua a comunidades que solo tienen servicio porque utilizan bombas hidroneumáticas.
Otras viviendas y apartamentos, que a falta de servicio de gas, han tenido que instalar cocinas eléctricas, también se han quedado sin poder preparar la comida.


