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Comprar un móvil barato en 2026 sigue siendo un riesgo por el rendimiento de la gama de entrada

En 2026, elegir un teléfono económico sigue sin ser una tarea sencilla. La escasez de componentes en el sector tecnológico y la falta de atención de…

En 2026, elegir un teléfono económico sigue sin ser una tarea sencilla. La escasez de componentes en el sector tecnológico y la falta de atención de algunos fabricantes continúan complicando la compra de un móvil básico, incluso para usos muy simples como responder mensajes, atender clientes o usar el equipo como GPS en moto.

Una búsqueda con exigencias mínimas

El objetivo era claro: conseguir un teléfono para enviar y recibir WhatsApp, gestionar la comunicación con clientes en un proyecto y, de forma ocasional, utilizarlo como navegador en desplazamientos en moto. No había grandes exigencias más allá de que el dispositivo funcionara con dignidad.

La expectativa tampoco era alta. Un móvil de gama baja no puede equipararse a uno de gama alta ni siquiera a uno de gama media, así que la prioridad era encontrar un modelo funcional, sencillo y suficiente para tareas básicas.

Lo que ofrece el mercado por poco dinero

La búsqueda comenzó en torno a los 100 euros. En ese rango resultaba prácticamente imposible acceder a teléfonos básicos como el POCO M7, que integra un Snapdragon 685, un chip de 2023. Ante ese panorama, fue necesario bajar todavía más las aspiraciones.

Finalmente apareció una oferta llamativa: un teléfono que costaba 199 euros y terminó rebajado a 89 euros en AliExpress. El dispositivo contaba con 8 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento interno y un procesador Helio G100 Ultra.

Un rendimiento que no cumple lo esperado

El Helio G100 Ultra es un procesador de entrada lanzado en 2024 y, sobre el papel, debería tener capacidad suficiente para mover aplicaciones básicas. Sin embargo, la experiencia no estuvo a la altura de lo esperado.

La cámara tardaba casi dos segundos en abrirse, había retrasos en el launcher incluso con el teléfono recién configurado y las congelaciones eran constantes. El comportamiento general resultaba inaceptable para un equipo de ese precio, y más aún frente a otros móviles económicos de coste similar que sí ofrecían un resultado más aceptable.

El problema de fondo en la gama de entrada

La situación pone de relieve una realidad que sigue afectando a los teléfonos baratos: no todos garantizan una experiencia digna, ni siquiera en tareas sencillas. Procesadores como el Helio G99, el Helio G100 e incluso algunos Snapdragon de las series 600 o Gen 6 continúan moviendo con dificultades aplicaciones básicas.

La preocupación no se limita al rendimiento nada más sacar el teléfono de la caja, que ya puede ser pobre. También está el comportamiento a medio y largo plazo, con la degradación del hardware, las actualizaciones del sistema y el peso creciente de las aplicaciones.

El procesador, pieza clave del móvil

La experiencia refuerza una idea que suele pasar desapercibida entre los usuarios: el procesador tiene más importancia de la que parece. Es el encargado del rendimiento bruto, del módem que influye en la cobertura, de parte de la calidad de las fotos y del funcionamiento de la cámara, de la calidad final del audio y de la eficiencia en el consumo energético.

Por eso, aunque la evolución de los chips siga avanzando, un procesador de gama alta de hace unos años puede ofrecer un desempeño muy superior al de un modelo de entrada recién lanzado. En la práctica, eso marca una diferencia decisiva cuando se busca un móvil barato que de verdad resulte útil.

Imagen | Xataka

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