Alberta, la provincia más rica de Canadá en términos de PIB per cápita, votará este lunes 19 de octubre sobre si debe seguir adelante con un referendo formal y vinculante sobre la independencia. La papeleta no plantea una ruptura inmediata, sino autorizar una consulta posterior sobre la separación.
Keith Wilson, uno de los defensores de la independencia, sostiene que Alberta cuenta con petróleo, gas, agricultura e infraestructura suficientes para sostener una economía propia. Los separatistas afirman que la provincia retiene menos riqueza de la que genera dentro de Canadá y que, si se independizara, ahorraría decenas de miles de millones de dólares.
Costos, deuda y dudas sobre la separación
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, rechaza esa visión y advierte que una salida podría traer costos de transición por 283.000 millones de dólares estadounidenses, además de pérdidas por inversiones y comercio. Un informe encargado por su gobierno y divulgado a inicios de este mes calculó que la separación costaría entre 50.000 y 170.000 millones de dólares canadienses, equivalentes a entre 35.000 y 120.000 millones de dólares estadounidenses, en cinco años, con un panorama de largo plazo incierto.
Ese estudio también plantea que una Alberta independiente tendría que crear agencias para impuestos y seguridad nacional, redactar su propia constitución, montar sistemas legales y judiciales, diseñar planes de pensiones y negociar la división de activos federales como parques nacionales y bases militares.
