Caracas. Suely Araújo, coordinadora de políticas públicas del Observatório do Clima, celebró la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, pero advirtió que el nuevo período presidencial seguirá marcado por tensiones en materia ambiental y climática.
Araújo dijo que la sociedad civil recibió el resultado con alivio, tras la derrota del senador Flávio Bolsonaro en segunda vuelta. A su juicio, lo que estaba en juego era la supervivencia de la Amazonía brasileña, por el riesgo de que un gobierno con esa orientación debilitara las agencias ambientales y flexibilizara las normas de protección.
La deforestación, el mayor logro y la principal presión

La dirigente sostuvo que el mayor avance del gobierno de Lula fue frenar la deforestación en la Amazonía y otros biomas. Citó la tasa publicada por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil para el período de agosto de 2025 a julio de 2026: 3.335 kilómetros cuadrados, la más baja desde que comenzaron los registros.
También afirmó que ese resultado se produjo bajo el equipo que lideró Marina Silva en el ministerio de Ambiente y Cambio Climático, aunque ese despacho fue ocupado después por João Paulo Capobianco.
Pese a ese balance, Araújo señaló como principal contradicción la apuesta simultánea por las energías renovables y por expandir la producción petrolera. Dijo que Brasil exporta la mitad del crudo que produce y que el presidente prometió una hoja de ruta para alejarse de los combustibles fósiles durante la COP30, celebrada en Belém en noviembre de 2025, pero ese compromiso no se materializó.
La otra preocupación está en el Congreso Nacional, que describió como dominado por la derecha y con fuerte resistencia a la agenda ambiental. Mencionó además la Ley de Licencias Ambientales de 2025 como un ejemplo de la presión legislativa sobre las políticas de protección.




