La segunda vuelta presidencial de Brasil, celebrada el 25 de octubre de 2026, estuvo marcada por una oleada de desinformación que intentó sembrar dudas sobre el sistema electoral, atribuir anuncios falsos a los candidatos y reciclar videos e imágenes fuera de contexto.

Después del resultado, que dio como ganador a Lula da Silva con el 51,79% de los votos, también circularon contenidos sobre el paradero de Flávio Bolsonaro y sobre la situación judicial de Jair Bolsonaro.

El conteo y las máquinas de votación fueron el centro de los bulos

Una de las narrativas más repetidas durante la campaña aseguró que los resultados estaban siendo manipulados para favorecer a Lula. Entre las publicaciones difundidas en redes sociales hubo mensajes que afirmaban que el conteo de votos se había detenido durante casi una hora y que, al reanudarse la publicación de datos, Flávio Bolsonaro había perdido ventaja frente al candidato del Partido de los Trabajadores.

El Tribunal Superior Electoral informó que sí hubo una interrupción técnica en la publicación de resultados entre las 19:14 y las 20:04 de ese día, pero aclaró que el escrutinio siguió en marcha y que la falla no alteró el conteo de los votos.

También circuló un video sobre el reemplazo de una máquina de votación electrónica con mensajes que aseguraban que había sido manipulada para introducir votos a favor de Lula. Las verificaciones concluyeron que el equipo presentó una falla en su pantalla y fue sustituido siguiendo el procedimiento electoral.

Imágenes, videos y apoyos inventados alimentaron la campaña

Otra línea de desinformación consistió en fabricar respaldos políticos que nunca existieron. Se difundieron imágenes de la influencer Virginia Fonseca y del dirigente Renan Santos como si apoyaran a Lula, además de un comunicado falso que atribuía al club Corinthians un respaldo a Flávio Bolsonaro.

En paralelo, también circularon imágenes generadas con inteligencia artificial sobre un acto de campaña de Lula, entre ellas una fotografía de una trabajadora limpiando una supuesta pintada en la avenida Paulista. Otro video, presentado como un ritual satánico durante un mitin del candidato, correspondía en realidad a una manifestación religiosa celebrada meses antes.

Las publicaciones también atribuyeron a los candidatos promesas que no hicieron. En el caso de Flávio Bolsonaro, circularon mensajes que decían que elevaría la edad de jubilación a 70 años y que recortaría las pensiones y el pago de las bonificaciones navideñas. Sobre Lula, se difundió la versión de que cerraría las iglesias de Brasil, una afirmación ya desmentida en campañas anteriores.

Tras la votación, los bulos siguieron con Flávio y Jair Bolsonaro

La desinformación no terminó con el cierre de las urnas. Después de la derrota de Flávio Bolsonaro, comenzaron a circular publicaciones sobre una supuesta salida de Brasil hacia Estados Unidos. Un video usado para sostener esa versión era antiguo: había sido publicado el 25 de mayo de 2026 y mostraba un viaje previo de Flávio a Washington.

Luego aparecieron versiones contradictorias sobre su paradero. Algunas publicaciones reutilizaron imágenes viejas como si fueran actuales, mientras otras hablaron de su salida antes de que existiera una confirmación oficial. De acuerdo con una reconstrucción de Chequeado, Flávio Bolsonaro llegó a Estados Unidos el 28 de octubre en un vuelo privado que partió desde Puerto Iguazú, en Argentina.

También circuló un mensaje falso sobre Jair Bolsonaro que afirmaba que había sido detenido por desacato y que sería enviado de vuelta al Complejo Penitenciario de Papuda, en Brasilia. UOL Confere y Aos Fatos desmintieron esa versión. La confusión surgió a partir de un incidente ocurrido la noche del 25 de octubre, cuando un hombre de 33 años fue detenido por la Policía Militar tras discutir y proferir insultos contra los agentes que cuidaban la residencia del expresidente.

Bolsonaro no estuvo involucrado en ese procedimiento. El expresidente cumple prisión domiciliaria desde marzo de 2026, por autorización del Supremo Tribunal Federal, tras la condena que recibió por su participación en el intento de golpe de Estado.