La medicina estética ha ampliado su presencia entre la población española y, al mismo tiempo, mantiene un componente de discreción social. Un informe elaborado por la SEME junto con Sigma Dos señala que el 46% de los encuestados ya se ha sometido a algún tratamiento, mientras que otro 30% se lo plantea. El estudio también muestra un cambio en las preferencias: hoy predominan los procedimientos orientados a mejorar la calidad de la piel y lograr resultados más naturales.
Alta penetración y satisfacción entre los usuarios
La investigación se basa en una muestra de 2.469 personas y refleja que la percepción social de la medicina estética ha evolucionado en los últimos años. Más del 86% de quienes han acudido a estos tratamientos afirma estar satisfecho o muy satisfecho con los resultados obtenidos.
Aun así, persiste un estigma: alrededor de la mitad de la población cree que puede ser juzgada negativamente si reconoce que se ha sometido a algún procedimiento, lo que lleva a muchos pacientes a elegir con cautela a quién se lo cuentan.
La autoestima aparece como principal motivación
El informe identifica como grupo mayoritario a los llamados “reconstructores de autoestima”, que representan el 46% de las motivaciones de acceso. Después aparecen quienes buscan acompañar mejor el paso del tiempo, con un 36%. Solo un 4% encaja en el perfil de “competidores sociales”, una proporción reducida frente a la idea de que la presión estética sea el único motor de estos tratamientos.
Menos protagonismo para los neuromoduladores
Uno de los cambios más visibles está en la demanda. Aunque siguen presentes en consulta, los neuromoduladores ya no encabezan las preferencias. Apenas el 9% los menciona entre sus tratamientos habituales, frente al 55% que prioriza la mejora de la textura, la hidratación y el tono de la piel.
También ganan peso los skinboosters con ácido hialurónico, polinucleótidos o exosomas, así como los bioestimuladores de colágeno y los tratamientos dirigidos a la flacidez o al contorno corporal.
- 55%: mejora de la textura, hidratación y tono de la piel
- 23%: skinboosters con ácido hialurónico, polinucleótidos y exosomas
- 15%: tratamientos anticelulíticos
- 13%: tratamientos para pérdida de peso
- 11%: bioestimuladores de colágeno
- 11%: tratamientos para la flacidez (HIFU)
- 9%: neuromoduladores
- 8%: criolipólisis / endolift corporal
- 5%: hilos tensores
La tendencia apunta a la naturalidad
El documento subraya que el mercado se mueve cada vez más hacia resultados discretos. La prioridad ya no está en cambios llamativos, sino en mejorar la luminosidad, la hidratación, la calidad de la piel y la prevención del envejecimiento. El concepto de envejecimiento equilibrado aparece de forma reiterada en el estudio.

Persisten dudas sobre seguridad y formación
La SEME advierte sobre el desconocimiento generalizado respecto a quién puede realizar tratamientos de medicina estética y en qué centros deben efectuarse. La sociedad insiste en la importancia de acudir únicamente a médicos estéticos en clínicas autorizadas con sello U.48.
La entidad también alerta de que muchas personas no distinguen entre medicina estética y cirugía estética. En ese sentido, recuerda que la medicina estética abarca “las prácticas médicas de pequeño intervencionismo”, con anestesia tópica o local y en régimen ambulatorio, orientadas a la restauración, el mantenimiento y la promoción de la estética, la salud y el bienestar.
El 75% de la población reconoce que estos procedimientos pueden implicar riesgos médicos. Para el presidente de SEME, Juan Antonio López, “esto es un avance muy importante porque cierra la puerta a la banalización de nuestra medicina”.
Los jóvenes, el grupo más vulnerable al intrusismo
El tramo de entre 25 y 30 años aparece como el más expuesto a prácticas inseguras, como acudir a intrusos o a centros ilegales. El vicepresidente segundo de SEME, Sergio Fernández, señala que “los jóvenes priman precio sobre seguridad” y añade que se trata de “un perfil de alto riesgo y gran vulnerabilidad” que preocupa por su crecimiento dentro del futuro grupo de pacientes.
Más hombres y presencia del colectivo LGTBIQ+
El perfil de quienes recurren a la medicina estética es cada vez más diverso. Las mujeres siguen siendo mayoría, con un 69% de los usuarios, pero los hombres ya representan el 31%. Además, el estudio recoge una presencia del colectivo LGTBIQ+ del 19%.
La franja más habitual se sitúa entre los 30 y los 64 años, en un grupo que coincide en general con mayores niveles de estudios y renta.
Las redes sociales influyen, pero no deciden
El informe concluye que las redes sociales funcionan más como escaparate informativo que como factor decisivo. Los pacientes siguen confiando sobre todo en el boca-oreja y en las recomendaciones personales.
Al mismo tiempo, la mitad de la población considera que plataformas como Instagram o TikTok generan presión sobre la imagen y expectativas irreales sobre los resultados.
