La riqueza, el éxito o el atractivo no son los factores que más influyen en la sensación de ser amado. Dos psicólogos estadounidenses, Sonja Lyubomirsky y Harry Reis, sostienen que lo decisivo está en la calidad de los vínculos afectivos y en la forma en que las personas se comunican entre sí.
La conexión social como base del bienestar
Lyubomirsky y Reis desarrollan esta idea en su libro How To Feel Loved: The Five Mindsets That Get You More of What Matters Most, donde revisan evidencia científica sobre cómo detectar y construir relaciones significativas. Ambos coinciden en que las conexiones amorosas son esenciales para el bienestar y la salud.
La investigación en psicología y neurociencia ha vinculado durante años la conexión social con beneficios para la salud mental y física. Un estudio de Julianne Holt-Lunstad, de los departamentos de Psicología y Neurociencia de la Universidad Brigham Young, en Provo, Utah, recogió evidencia sustancial de que los vínculos sociales sólidos se asocian con una mayor esperanza de vida.
Ese trabajo también encontró que el aislamiento social y la soledad elevan el riesgo de muerte prematura, por lo que las relaciones sociales y amorosas cumplen un papel protector para la longevidad.

En la misma línea, la experta en salud social Kasley Killam, de la Universidad de Harvard, ha planteado que la conexión humana es tan necesaria como la comida y el agua. La falta de ese tipo de vínculo aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, desarrollar demencia o morir de forma prematura.
Qué hace sentir verdaderamente querido
Para Lyubomirsky y Reis, lo que más fortalece el sentimiento de ser querido no es el dinero ni el éxito, sino el diálogo recíproco. Los psicólogos descartan la idea de que compartir mucho sea una intromisión y señalan que el problema real es compartir demasiado poco.
En su propuesta, el diálogo sincero y equilibrado permite reforzar la conexión social y amorosa. A partir de ese principio, plantean cinco claves para construir vínculos más cercanos:
- Escuchar para comprender.
- Demostrar curiosidad genuina con mejores preguntas.
- Compartir aspectos importantes de manera gradual.
- Expresar calidez y amabilidad.
- Mostrar compasión sin juzgar.
Los psicólogos resumen su planteamiento en una idea central: los seres humanos no habrían sobrevivido como especie sin sentirse amados.
