Mookie Betts roba el espectáculo en su papel no convencional como short stop de los Dodgers en su última victoria 6-2 sobre los Cachorros de Chicago. A pesar de nunca haber jugado la posición en las ligas mayores, Betts demostró ser un verdadero atleta al facturar una jugada crucial en el octavo episodio. Con corredores en primera y segunda base sin outs en la pizarra, el jugador recibió un rodado y avanzó hacia su derecha para tomar la bola y correr hacia la almohadilla de la intermedia para retirar al corredor. Pegó un salto y tiró hacia la primera almohadilla, donde Freddie Freeman mascoteó el envío de manera brillante. Esta jugada espectacular logró su cometido y evitó que una tanda inicialmente productiva para los Cachorros se convirtiera en una oportunidad clara de anotar. Los Dodgers se mantuvieron sólidos y terminaron ganando el partido.

Después de las acciones emocionantes en el octavo episodio, el novato James Outman fue el héroe en el noveno y conectó un Grand Slam, convirtiéndose en el primer novato de la historia de la franquicia en hacerlo para tomar ventaja en el noveno inning o posterior desde 2016. “Parecía que estábamos sufriendo por una carrera durante todo el juego, por lo que el hecho de que lo consiguiéramos fue enorme”, dijo Outman a las cámaras de SportsNet L.A., sobre lo que pasaba por su mente al dar el batazo.

A pesar de la victoria contundente de los Dodgers, la jugada de Betts en su papel no convencional como short stop sin duda será recordada por los aficionados y los expertos por mucho tiempo. Aunque Betts nunca había jugado la posición a nivel de las ligas mayores, demostró tener las habilidades necesarias para hacerlo y ayudó a su equipo a mantener su posición sólida en la liga.