Ender Inciarte viene de ganar su tercer Guante de Oro como jardinero central y de participar en la postemporada de las Grandes Ligas por primera vez en su carrera, pero el 2018 ya quedó atrás. Toca superarse en lo personal, y sobre todo, en lo colectivo, con los Bravos de Atlanta.
Los del Tomahawk pasaron de ser un equipo en reconstrucción a novena contendora en mucho menos tiempo de lo esperado, y el pelotero marabino fue testigo desde la pradera del centro, viendo como el talento de las granjas georgiana ascendía a las mayores para colocar su impronta de manera inmediata.
«Seguimos siendo un equipo bastante fuerte con una química muy buena. Tenemos confianza en lo que podemos hacer, y Dios mediante estaremos en los playoff mejorando lo conseguido el año pasado», apuntó Inciarte, actualmente en lista de lesionados por una distensión lumbar.
La sangre nueva es fundamental para la organización de los Bravos, según el zuliano de 28 años de edad. Prospectos como Ronald Acuña, Ozzie Albies, Max Fried y Mike Soroka son hoy una realidad, y en Atlanta el futuro pinta brillante, sin olvidar el presente
