Anthony Edwards sufrirá un golpe financiero de gran escala tras quedar fuera del requisito de 65 partidos que exige la NBA para acceder a ciertos premios de fin de temporada. La consecuencia directa es que no podrá optar al equipo ideal de la liga y se aleja de una extensión supermáxima proyectada en 4 años y $304 millones.

La lesión lo dejó fuera del umbral mínimo

El escolta quedó descalificado para integrar el Mejor Quinteto de la NBA porque no disputó el mínimo de 65 encuentros exigido por la normativa salarial. La regla también lo excluye de las votaciones de premios individuales como el MVP, el Jugador Defensivo del Año, el Jugador Más Mejorado y los tres quintetos All-NBA.

La lesión lo apartó durante un tramo clave de la temporada regular y le impidió llegar a la marca reglamentaria. Aun así, el texto destaca que había firmado números de nivel MVP y sostenido a su equipo en la parte alta de la Conferencia Oeste mientras estuvo sano.

La norma castiga también las lesiones reales

La exigencia forma parte del Convenio Colectivo de Trabajo firmado entre la liga y la Asociación de Jugadores y busca frenar el llamado load management, la práctica de reservar a figuras en partidos de fase regular. Pero en este caso el impacto recae sobre una baja médica y no sobre una decisión de descanso.

Al quedar fuera de los tres quintetos All-NBA, Edwards pierde el criterio necesario para activar una extensión supermáxima o la escalada salarial máxima disponible para jugadores en su primer gran contrato. Esa diferencia entre el acuerdo al que podrá aspirar y la extensión de 4 años y $304 millones supera los $40 millones en el total del pacto.

Un problema que también golpea el plan del equipo

El efecto no se limita al ingreso del jugador. La imposibilidad de ofrecer esa extensión modifica la estructura salarial del equipo y su margen de maniobra de cara al mercado de agentes libres, según el planteamiento expuesto en la nota.