La capital estadounidense se ha transformado en el epicentro donde se definen las inversiones y el acceso a mercados para sectores estratégicos de Argentina. Bajo la gestión de Javier Milei, empresarios locales y multinacionales han intensificado su actividad de lobby para alinear sus intereses con las prioridades de la administración republicana.
Minerales y energía en la mira geopolítica
El interés de Washington por los minerales críticos, esenciales para la industria militar y la transición energética, ha posicionado a proyectos de cobre y litio en Salta, Jujuy y Catamarca como activos geopolíticos. La minera BHP, liderada por Mike Henry, ha impulsado activamente la inclusión de sus proyectos locales en la agenda de seguridad de suministro estadounidense, destacando una inversión de 2.000 millones de dólares en el proyecto Vicuña.
Paralelamente, el empresario José Luis Manzano ha desplegado una estrategia de lobby para promover la exportación de minerales, apoyado por firmas como Continental Strategy. Este movimiento coincide con la incursión de Continental Resources, de Harold Hamm, en Vaca Muerta, marcando un cambio en la dinámica de los grandes negocios argentinos hacia Washington.
Disputas regulatorias y farmacéuticas
La influencia estadounidense también ha alcanzado el mercado farmacéutico. Tras reclamos de la industria norteamericana sobre patentes y propiedad intelectual, el gobierno argentino eliminó normativas de 2012 que limitaban las patentes, logrando que Estados Unidos retirara al país de su lista de vigilancia prioritaria. En este contexto, la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme) anunció inversiones por 8.000 millones de dólares en investigación clínica.



